Martes, 30 de mayo de 2017

Y la historia se repite

Hace ya más de un año, en una colaboración publicada en agosto, quise denunciar un problema muy grave, un problema que desgraciadamente hoy de nuevo está de actualidad. En aquella ocasión citaba un duro artículo de Juan José Millás en el que afirmaba que le estaban entrado ganas de “desapuntarse” del género humano. Pues yo en ocasiones también me desapuntaría. Por ejemplo lanzar bombas con gases tóxicos sobre seres humanos indefensos es una cobardía y una vileza difícilmente superable, incluso por las bravuconadas del nuevo presidente de los Estado Unidos.

En aquella ocasión me refería a la desigual e injusta lucha entre David y un altivo Goliat, entre la “farmacia de los pobres” y la todopoderosa farmacéutica suiza Novartis, con un final esperanzador.

Novartis, parapetándose en una injusta ley de patentes y argumentando falsas innovaciones en sus productos, comercializa algunos medicamentos, de uso frecuente en el tratamiento del VIH, la malaria o el cáncer. Medicamentos hasta 180 veces más caros que los genéricos procedentes de la industria india. Pero el Tribunal Supremo del país asiático rechazó el recurso de la farmacéutica suiza que pierde así una importante batalla legal y supondrá a millones de personas un enorme alivio ya que podrán acceder a tratamientos a unos precios razonables. La “farmacia de los pobres” cuenta entre sus clientes con muchos gobiernos, agencias de Naciones Unidas y Organizaciones No Gubernamentales.

Otras farmacéuticas como Pfizer o Roche tienen pendientes apelaciones para conservar sus inhumanas patentes, pero la sentencia de Novartis sienta un importante precedente y es sin duda un excelente noticia aunque queden aún muchas batallas por librar.

En esta ocasión la batalla se libra más cerca, en la Unión Europea, y se refiere a la patente sobre una medicación para una enfermedad importante: La hepatitis C. El “Goliat” de esta nueva contienda es Gilead Sciences INC, empresa fundada en 1987 cuya actividad principal es comprar patentes. ¿El principal accionista? No si la respuesta les sorprenderá tanto como a mí ya que se trata de Capital Group uno de los mayores fondos de inversión del mundo. Es decir para ellos la salud es un INVERSIÓN. ¿Sus argumentos? Pues exactamente los mismo que Novartis.

En estos días, 30 organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil de 17 países europeos han presentado ante la Unión Europea una nueva oposición a la patente del Sofosvubir, el fármaco que permite curar la Hepatitis C. Esta patente está en poder de Gilead desde junio de 2016. Las organizaciones, entre las que se encuentran Médicos del Mundo, Salud por Derecho -promotoras de No es Sano[i]- y Médicos Sin Fronteras entienden, sin embargo, que no cumple con los requisitos definidos por el Convenio Europeo de Patentes de 1973.

Cerca de 80 millones de personas en todo el mundo viven con Hepatitis C y este fármaco tiene la capacidad de curarlas. Sin embargo, el alto precio que ha impuesto Gilead está impidiendo el acceso al tratamiento para todos aquellos que lo necesitan y la futura erradicación de la enfermedad”, asegura Vanessa López, directora de Salud por Derecho. “Hace poco asociaciones de pacientes han conseguido que el medicamento vaya a estar disponible para todos aquellos que lo necesitan en España, aunque los precios que pagará el Estado van a seguir siendo excesivamente altos. Salud por Derecho, junto con el resto de sociedad civil española y el resto del mundo, seguirá trabajando para conseguir que este fármaco tenga un precio justo y asequible”.

Punto 3 del Manifiesto de NO es sano dice: Es necesario promover iniciativas de I+D basadas en nuevos modelos de innovación que no dependan exclusivamente de las patentes como incentivo a la investigación y modelo de negocio y que garanticen la cobertura universal de pacientes y enfermedades. Pues yo al menos me sumo.