Martes, 30 de mayo de 2017

Nuevos caminos II

Si la semana pasada terminábamos con una cita del máximo accionista de Walt Disney Company, Steve Jobs, creo que es procedente comenzar hoy con palabras de su fundador, de otro monstruo de la creatividad, el propio Walt Disney: “Perdemos demasiado tiempo mirando hacia atrás. Camina hacia el futuro, abriendo nuevas puertas y probando cosas nuevas, se curioso... porque nuestra curiosidad siempre nos conduce por nuevos caminos. ” Para trabajar en el futuro que está por venir, es indispensable mirar de otra manera, reflexionar desde premisas diferentes, sólo así se podrán formular las preguntas adecuadas y encontrar las respuestas oportunas

Debemos ser muy conscientes de que transitar nuevos camino supone un gran esfuerzo de superación, fundamentalmente de superación de nuestro miedo a lo desconocido ya que en muchos casos carecemos de mapas y rutas en las que podríamos encontrar huellas de transeúntes anteriores.

En primer lugar deberemos mirar al horizonte y tratar de reconocer tendencia, en mi opinión algunas de ellas son: imparable avance de la tecnología, lo que nos conducirá a nuevos modelos de comunicación y organización social; incremento de la población sobre todo en los países en desarrollo lo que supone una creciente explotación de recursos natural. Mayor interés en el cierre o la protección de fronteras a las personas mientras el dinero viaja libremente, compartiendo esa libertad de realizar viajes transfronterizos con plagas y enfermedades capaces de superar todas las leyes y los muros. Crecimiento en el número y violencia de los desastres naturales, así como su mayor dispersión geográfica, desde Italia a Colombia. Por último se constata, no ya sólo como tendencia también como realidad el hecho de que año a año se amplía la brecha entre ricos y pobres, se incrementa las desigualdades de todo tipo.   

Muchos expertos coinciden en señalar que esta desigualdad debe ser el punto de partida, con lo que volvemos a la tesis formulada la semana pasada: cualquier respuesta deberá ser formulada, ineludiblemente, desde un enfoque de respeto a los Derechos Humanos. Parece que es básico que nos ocupemos de construir unas sociedades menos desiguales. Sociedades en las que todos podamos acceder a energía, agua y otros elementos necesarios de nuestro día a día y podamos hacerlo de forma sostenible, sin poner en peligro la capacidad de las futuras generaciones. En mi opinión aquí está la piedra angular sino ¿de qué recursos podrán disponer las futuras generaciones?.

Yo no sé cuáles deben ser las pregunta y desde luego ignoro que caminos deberemos recorrer, si sé que no será fácil, que nos enfrentamos a un trabajo titánico de resultado incierto. El comienzo, porque también es el fin de todo, debe ser construir sociedad más justas y equitativas y por eso tenemos un grave problema, ya que repasando nuestra historia, la Historia de la Humanidad, nunca los que han ostentado el poder han cedido privilegios de forma pacífica, siempre les han sido arrebatados con violencia. Por esa razón no confío en un tránsito pacífico hacia lo que se nos viene encima, hoy sólo podemos aspirar a minimizar las consecuencia no ha evitar el conflicto, que lo habrá.

Puede parecer que mis palabras son pesimistas, pero sólo en apariencia. Coincidimos en que debe producirse profundos cambios y estos se producirán lo queramos o no, pero estamos a tiempo de elegir el cómo. Para ello, no sé qué preguntas debemos formular, pero estoy convencido de que alguien será capaz, en algún lugar y en algún momento, siempre ha sucedido así.

El futuro será realidad en cualquier caso y la tarea que nos queda a los que aún estamos aquí es minimizar las consecuencia de los efectos que producirán, que ya están produciendo, los necesario e inevitables cambios. En palabras de Octavio Paz, ensayista y poeta mexicano: Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo.... del miedo al cambio. Pues eso, sin miedo y para adelante.