Viernes, 25 de mayo de 2018

Cumplir la ley.

Dice Mariano, Rajoy, que hay que cumplir la ley. Claro que, a la vista de su actitud y la de su partido, parece que esto depende. Demasiadas veces no resulta difícil concluir que hay que hacerlo si sirve para crear mártires independentistas a diestro y siniestro, o para conculcar derechos fundamentales. Pero si tiene que ver con los abundantes y continuos casos puntuales de corrupción que asolan a su partido, imputado también por cierto, ya es otra cosa dado que siempre hay que esperar. Y qué decir de derechos fundamentales como la vivienda digna, el empleo, etc.

O si tiene que ver con una concesión minera, que nos retrotrae al viejo colonialismo de países con materias primas explotados por empresas extranjeras, da la sensación que el tratamiento del Partido Popular al cumplimiento de la ley es distinto. Suspendida la licencia para la aberración de Retortillo desde el día 18 de enero de este año, nadie ha tenido tiempo para obligar a la empresa a cumplir la ley y paralizar su actividad depredadora. Empresa extranjera como en los viejos tiempos del siglo XIX, muy queridos al parecer por la derecha española. Conviene recordar que la energía nuclear tiene un futuro más que dudoso, ¿para qué necesitamos esa mina cerca de otra cerrada?, o en realidad ¿será otra cosa?

No importa que arrasen nuestro patrimonio natural, o nuestro futuro, encima para nada, pero con entusiastas colaboraciones patrias (sorprendentes las declaraciones del colegio de Geólogos). Que la empresa nos intente engañar con páginas de periódicos con las decenas, o miles, de puestos de trabajo y la supuesta riqueza que nos traerá, lo damos por descontado. Si alguna experiencia tiene esta provincia es precisamente esa, si alguien claro no decide reescribir nuestra historia para olvidarnos de los grandes embalses y alguna que otra actividad relacionada con el uranio que ya tenemos. Los jóvenes salmantinos, ya se sabe, se marchan para hacer turismo por el mundo.

Por supuesto para ellos las leyes no pueden ser injustas. Claro que a veces también parece que les molesta la legislación creada para proteger los derechos de la mujer, supongo que esto no deja de ser una percepción, ¡cómo si desde la derecha alguien hubiera mandado a la cocina a una mujer!. Y, a tenor de lo que acontece en los últimos tiempos, hostigar la libertad de expresión también parece muy justo (de lo que parece alumno aventajado el equipo de gobierno de nuestro Ayuntamiento).

Esto último va por la peligrosa yihadista de los twits (¿o tweets?), según Albert Rivera poniendo uno de esos argumentos tan de moda para justificar propuestas estúpidas como que necesitamos el aberrante artículo que la ha condenado para combatir ese tipo de terrorismo. Terrorismo que si tiene que ver con la cuasi desaparecida ETA, resulta sospechosamente omnipresente en nuestra vida política con demasiada frecuencia. Aunque se le condena a 1 año de cárcel y 7 de inhabilitación por unos chistes sobre un ex presidente del gobierno, y no precisamente de la democracia. Sí, un señor golpista y entusiasta colaborador de un gobierno ilegítimo y represor sustentado en la muerte de miles de españoles y más de 100.000 desaparecidos, que encarcelaba o condenaba a muerte a quien osara no estar de acuerdo con ellos. De un régimen que nos “regaló” ETA a la democracia.

Lo siento, pero no tengo ninguna intención de respetar esa sentencia, ni esa norma ni tampoco a ese señor. Lo único que lamento es que muriera por un atentado terrorista, algo que ni siquiera le deseo a mi peor enemigo. Me preocupa extraordinariamente que a esa cruzada por reescribir la historia de este país haya sectores de la justicia que se sumen tan entusiásticamente. Y también que nos sobren tantos policías e integrantes de la justicia para perder tiempo y dinero en crear delincuentes o cuestionar derechos fundamentales, cuando parece que no hay los mismos medios para proteger a otras ciudadanas, por ejemplo.