Miércoles, 26 de abril de 2017

Poema V (‘Acorde’)

V

Comienzo a escribir

como respiro,

con el corazón incandescente

a la intemperie de este

junio de fuego.

Arden mis ojos al cobijar

mi vida sobre el vapor

licuante de este folio,

que refleja en su amparo

el desierto fúlgido del verso.

Palabras que descargan,

como gotas

furiosas

de una tormenta estival,

su dicha.

Y mi mirada

reverberando en su forma,

haciéndome participar

de este olor a húmedo

que destila el poema.

Camino sobre él

con la tinta

deslizándose

en mi aletargado transitar

sobre sus hojas como en hielo.

No hay nada más hermoso

en esta vida.

Oír cantar de lejos a un pájaro

escondido

y rozar la llameante delgadez

de su trinar con las palabras.

Imitar el simétrico

diapasón

del agua, dejándose la piel

sobre lo blanco.

Con esa palabra que me antecede

y que posee,

anudada en su centro,

la infinita edad de las tormentas.

 

Poema V de ‘Acordes’, de Asunción Escribano

Dibujo de Federico García Lorca