Sábado, 16 de diciembre de 2017

Entre líneas

Escultura 'El Cristo', de Armando Moralejo, de Cantalpino

“He reflexionado mucho sobre la “vida misma” y creo sinceramente haber llegado a la conclusión de que el mensaje final y esencial que encierra es: “Que no somos nada sin la referencia de los otros, que sólo llegaremos a ser lo que somos a través de la mirada de los demás”

Esto lo dijo alguien con buen criterio y yo lo hago mío, pues me va bien para narrar lo que haré a continuación… ¡Y, ahí lo dejo!

Conocí a Armando Moralejo hace muchos años, muchos, cuando fuimos jóvenes, muy jóvenes,  y por esas cosas de la vida y muchas interferencias, volvimos a coincidir, cuando éramos mayores, muy mayores en una etapa singular de nuestras vidas, en Prensa, Radio y Televisión de grato, gratísimo recuerdo.

                               Ahora que en mes de mayo, hacen los cuatro años de su muerte; traigo a estas Reflexiones algo que él mismo escribió en vida y que lo hizo en su libro—RECUERDOS Y AÑORANZAS----Página 43 de Horas Postreras--.

                              “Un anciano cierto día, vio llegar su hora postrera. A la muerte vio a su lado y la habló de esta manera: No te escondas ni te ocultes que asustarme ya no puedes. He vivido muchos años y sé muy bien lo que quieres. Tan solo ya de recuerdos viviendo estoy la vejez: pues atrás, muy atrás queda, la infancia y la candidez…

Decía, que han pasado cuatro años en mayo de la muerte de Armando Moralejo, el poeta rural de Cantalpino también gran escultor de obras notorias y hechas con piezas recicladas de automóviles. Obras que si las hubiera firmado alguien con más reconocimiento, habrían tenido mayor renombrancia” Pero eso… es otra historia.

Hoy  me mueve en estas –Reflexiones—que vea la luz una carta singular que Armando nos dio en mano a un grupo de amigos (ver fotografía) el día 30 de abril de 2013… y murió el 19 de mayo del mismo año. Ese día 30 de abril al cierre de la Programación del Espacio “Desde el Campanario” que hacíamos en –es Radio-- … Armando escribió una carta que nos entregó en mano y que tiene lectura—Entre líneas…

“Hoy es mi última intervención en el Programa y no tengo más remedio, que desde lo más alto del Campanario, a viva voz y a los cuatro vientos que dirigirme a vosotros, mis queridos radioyentes, para agradeceros de corazón la deferencia, amabilidad y cariño que me habéis demostrado abriéndome las puertas de vuestras casas y dejándome entrar en vuestra intimidad, a través de las ondas, mis humildes palabras. No he querido con ello inmiscuirme en vuestras vidas, ni herir en lo más mínimo vuestros sentimientos, al contrario, lo he hecho con el ánimo de entreteneros e ilustraros con mí opinión, que no siempre habrá sido acertada. He querido llevaros mí poesía, especialmente dedicada a nuestro campo, nuestro pueblo y entorno y a vosotros verdaderos artífices de mí inspiración.

Gracias al entrañable amigo Anselmo Santos, por incluirme en el Programa—“Desde el Campanario”; que a pesar de mí avanzada edad me ha hecho sentirme útil y realizado. A “Don José” y Nico, compañeros inseparables de—Opinión—en cada Programa y a los demás contertulios; que sepan que me he sentido muy honrado en su compañía.

En fin, a los agricultores que desde vuestros tractores sintonizáis “Desde el Campanario”, A los que por carretera os desplazáis a tantos lugares acompañados con nuestras ondas, a las esforzadas amas de casa, que en sus quehaceres nos escuchan.

Gracias, muchas gracias, os echaré de menos. Y como “mañana será otro día”, si Dios quiere y es vuestro deseo, quizá pueda volver a dedicaros mis sencillas palabras.

                                Y para terminar. De corazón os digo: Si a Cantalpino llegáis en mí tendréis un amigo. Salamanca 30 de abril de 2013

 Lamentablemente Armando no pudo volver a “subirse al Campanario”. Esta carta la escribió Armando Moralejo, Poeta, Escultor, Amigo y BUENA persona. ¡Bien escrita está!... Y, ahí lo dejo.

Anselmo SANTOS.