Jueves, 19 de octubre de 2017

Pedro Sánchez: "¿Sí es Sí?"

La fortaleza y la capacidad de convocatoria de Pedro Sánchez entre los militantes han encendido las luces de alarma en los despachos de los barones regionales sociatas, en los del IBEX 35 (puertas giratorias incluidas) y en los de la Moncloa rajoniana. 

  ¿Es creíble este Pedro Sánchez resurgido tras el deleznable y bochornoso derrocamiento ilegal por una parte de la ejecutiva del Comité federal socialista? ¿Es verosímil su actual discurso político, o simplemente está donde le han colocado muchos inscritos sociatas y su machacón “No es No, señor Rajoy”? ¿Está convencido de un pacto de progreso con otras fuerzas progresistas, o solo es el hueco que le han dejado la Gestora de J. Fernández, la sultana Susana Díaz y Patxi López? ¿Pedro “Jano” Sánchez, el de las dos caras, en busca del espacio político perdido? 

En varias ocasiones, la queja de los “sanchistas” es que el PSOE actual, el de esa Gestora nacida del golpismo, está “concentrándose en buscar acuerdos con el Gobierno y apuntalando al Gobierno de Rajoy”, en lugar de apoyarse en la mayoría alternativa que existe en el Congreso y que ya se ha puesto de manifiesto en algunas votaciones en común.

En este sector “sanchista” se considera que la Gestora está alejando al partido de la izquierda. Un asunto en el que Pedro Sánchez insiste en proyecto para recuperar el liderazgo del PSOE, en el que sitúa como grandes enemigos del partido al PP y el “capitalismo neoliberal”.

                       En su programa, el depuesto exsecretario general socialista, defiende la puesta en marcha de una “alianza de progreso” con “todas las fuerzas que coincidan en la necesidad de desarrollar una democracia avanzada en lo político y en lo económico que haga progresar la justicia social”.

Pedro Sánchez ha cambiado mucho. O dice que ha cambiado, y se le nota. Ahora propone un PSOE más a la izquierda y que reconozca "la plurinacionalidad del Estado". Y claro, también ha revertido en positivo su lema electoral, que ahora es “Sí es sí”.

Sí; puede que sea posible este afán “sanchista”. Y ya sabemos que este socialismo de P. Sánchez, de izquierdas, lleva implícito un pacto electoral (o postelectoral) con Unidos Podemos y otros.                      

          

Y de golpe y porrazo salta a la palestra de las primarias socialistas la presidenta de la Junta de Andalucía. Ahora defiende que el PSOE debe oponerse a los Presupuestos Generales del Estado para 2017, en contra del Gobierno del PP. Ya se sabe que sin el apoyo o la abstención de los socialistas, los conservadores tendrán muy complicado sacar adelante las cuentas para este año en el Congreso de los Diputados, y tendrán que emplearse a fondo con Ciudadanos y el PNV. La actual sultana del Guadalquivir considera que hay que mantener el no hasta el final, incluso si el resultado es que tengan que prorrogarse los actuales Presupuestos. O sea, otra que se apunta al “No es No, señor Rajoy”, por la cuenta que le tiene… y por eso de “culito veo, culito quiero”, o por pura envidia cochina.

Los tres aspirantes a gobernar el PSOE no pueden ganar. Más bien los tres tienen mucho que perder y el PSOE también. Ninguno es caballo ganador al cien por cien. La victoria de uno de ellos supone un descalabro en las fuerzas de equilibrio de la militancia, de los simpatizantes y votantes. 

El cosido –o el remiendo- que está realizando Pedro S. en el PSOE es tremendo. La fortaleza y la capacidad de convocatoria de Pedro Sánchez entre los militantes han encendido las luces de alarma en los despachos de los barones regionales sociatas, en los del IBEX 35 (puertas giratorias incluidas) y en los de la Moncloa rajoniana. 

Ante la pujanza del sector “sanchista”, está muy presente el riesgo de que el PSOE no recupere su unidad y cohesión de antes del golpe de Estado de Ferraz. Entre los tres aspirantes a la secretaría general ¿puede aventurarse que la costura sea más eficaz que la ruptura del partido socialista, cosa esta que aventuran muchos analistas políticos?

Hasta lo dice el propio Patxi López, que anda en medio de esta pelea de primarias a ver qué tajada saca, además de recibir las virulentas críticas de los trolls del partido en redes sociales.  El “exlehendakari” advierte del riesgo de ruptura del partido. Pero todo sea por “coser” al PSOE y arrebatar a Podemos la izquierda más moderada, más socialdemócrata, mas de la gente cabreada. Dice Patxi L. que él representa el socialismo de una izquierda seria y exigente (?), que no defiende la plutocracia derechista (Susana D.y PP) ni el populismo (Pedro S. y Podemos). Y se define entre sus dos contrincantes en las primarias: ni "muleta" del PP ni "izquierda destilada".

    Pero desde el sector “sanchista” ya apuntan al descalabro electoral del “exlehendakari”, pues aseguran que “quienes inspiraron, apoyaron y se aprovecharon de la conspiración para derrocar a Sánchez, no son la solución que requiere el socialismo español”. También muchos opinan que ha pactado con la lideresa andaluza S. Díaz y con la Gestora de J Fernández: “tú, Patxi, coses y apalancas al militante crítico, cerrando el paso a Pedro, y nosotros te acogemos cuando pierdas”.

Dicen que en Podemos, fundamentalmente en la sección errejonista todavía en la UVI, están esperando, como agua en mayo, las primarias sociatas y la victoria de Pedro para lanzar futuros pactos electorales. O sea un frente o coalición entre socialistas, socialdemócratas, izquierda socialista, errejonistas, izquierda independiente, mareas, confluencias, movimientos sociales, 15M antipablismo... Bueno, se podrían acercar a los 8 millones de votos en torno a esas fuerzas.

Pero esto es una ilusión y una ficción aún, claro está.