Jueves, 23 de marzo de 2017

Revilla y otro modo de hacer política

Hace tiempo que le sigo la pista a Miguel Ángel Revilla, actual presidente de Cantabria. ¿Que por qué? Esencialmente por su forma de acercarse a los problemas y su manera de comunicar. El mundo de la política está lleno de mediocres que encubren su falta de ideas con un lenguaje oscuro y retorcido que termina por aburrir a los muertos. Revilla es la antítesis de esto. Revilla habla con claridad, con sencillez, lo entiende cualquiera, y lo hace sin rimbombancias: parece un hombre de la calle, uno como nosotros, a quien te acercarías con la seguridad de que va a escucharte y hasta se va a interesar por ti y tus problemas. En este sentido, Miguel Ángel Revilla me parece un político modélico.

Lo he conocido gracias a la televisión, como millones de españoles, ¿y a quién le cae mal? No conozco a nadie. Quienes lo critican porque lo consideran un populista, no te dejan de reconocer que es un tío majo, y todos, pero todos, reconocen que su mayor mérito es ser uno como cualquiera de nosotros. Y eso, en un mundo tan distante de los ciudadanos como es el de la política, es para nota. Yo quiero políticos como Revilla: humildes, sencillos, claros, próximos, normales.

Me gusta que en su día, estando bien situado, dejara su trabajo en un banco, para ponerse a hacer política, porque uno de los mayores males que padecemos hoy son esos miles de políticos que si se quedan en la calle no sabrían qué hacer, pues su único modus vivendi ha estado uncido a lo público. Esto es peligroso, y tanto. Quien entra en la política debería ser una persona con un trabajo previo, eso que se llama una trayectoria, que no tuviera ningún problema por abandonar su puesto porque le esperaba su trabajo de toda la vida. Cuando esto no es así, el peligro de la corrupción está a la vuelta de la esquina.

Y no lo voy a negar. Me encanta por su capacidad para transmitir el amor a su tierra, Cantabria, y su habilidad para darla a conocer a base de campechanía y buenas ideas. Quien le escucha no podrá negar que, de una u otra forma, Revilla “vende” constantemente la belleza de su región, anima a ir a ella, motiva el viaje. Es un presidente autonómico que se gana sobradamente el sueldo.

¿Y cuál es su ideología? Alguno dirá que ni se sabe ni importa. A mí me parece que es la ideología del sentido común, que supone no actuar dogmáticamente sino tener solo en cuenta los intereses de las gentes con quien vive. Por ese motivo le ha resultado posible gobernar con partidos tan diversos como el PSOE  o el PP. En última instancia no le hace ascos a nadie siempre que ello le sirva para mejorar la calidad de vida de los cántabros.

Revilla ¿un político distinto? Sí, por su catadura humana y sus modales no estereotipados. Por el bien de Cantabria, espero que le dure mucho. Y también por el bien de nuestro país porque sus palabras claras y limpias hacen pensar que las cosas podrían ser muy distintas si aplicáramos su método: pensar y actuar en favor de la mayoría, estar cercano a los ciudadanos, sentir que quien ocupa el poder es honrado y no se lo cree. Y hablar claro siempre. Que tomen nota otros.

Marta FERREIRA