Jueves, 23 de marzo de 2017

Hombres por la mujer. Poetas del mundo convocados desde Salamanca

Poetas de Portugal, Ghana, Croacia, Chile, Japón,  India y Puerto Rico, antologados por A. P. Alencart, colaborador de SALAMANCArtv AL DÍA

Es constante la repercusión que está teniendo la antología  ‘No Resignación (Poetas del mundo por la no violencia contra la mujer)’, también conocida como ‘Antología de Salamanca’. Se publicó el pasado mes de noviembre bajo el sello del Ayuntamiento de Salamanca, y contiene los textos de 136 poetas de cinco continentes. Entre ellos están los siete poetas que hoy presentamos: Albano Martins (Portugal), Kwame Dawes (Ghana), Tomislav Marijan Bilosnic (Croacia), Juan Antonio Massone (Chile), Hiroshi Tomita (Japón), Mainak Adak (India) y Jonatán Reyes (Puerto Rico).

 

ALBANO MARTINS

(Portugal)

 

AQUÍ SE DICE “¡BUENOS DÍAS!”

 

Se llega a casa y se dice: aquí

están anclados el amor

y la alegría, aquí

vive la risa. Aquí

se dice: “¡Buenos días!” Esta

es nuestra casa. En ella

los amigos viven

cogidos de las manos, los pájaros

hacen nido. Aquí

las golondrinas no empollan

los huevos de la violencia,

el desamparo,

el dolor.

 

Traducción de Alfredo Pérez Alencart

 

 

 

 

KWAME DAWES

(Ghana)

 

SI LA CONOCES

 

Si conoces a tu mujer, conoces sus ritmos,

conoces sus maneras; si le has prestado atención

todos estos años, sabrás

cómo ella va y viene, cómo se desliza

lejos incluso si está parada en

el mismo lugar, sabrás que su

mundo está suavemente derivándose de ti, y que ella

quizás no lo haga intencionadamente, porque lo que pasa

es que está asustada de ser todo, asustada

de encontrarse a ella misma en ti siempre

asustada de que un día se pregunte,

con sus plenos y propios cuarenta años, dónde

ha estado; si conoces a tu mujer,

sabrás que casi siempre ella

volverá, pero algunas veces, cuando

se va así, algo puede hacerla

resbalar; y entonces regresar es difícil.

Si conoces a tu mujer, puedes

saberlo por la forma en que usa tacones,

y no se contonea para ti

porque no lo hace por ti – cómo

se comprará unas botas de cuero

sin decirte una palabra al respecto,

y sólo lo notas cuando camina

en una noche,  y ella dice que las tiene

desde siempre, verás la forma

en que pierde peso y pretende

que no es nada, pero cuando ella no te está viendo

mirarla, puedes ver cómo enfrenta al espejo

levanta su busto para señalar un perfil,

y cómo casualmente se mira

el trasero buscando signos vitales. Si conoces

a tu mujer, cuando te hayas ido, ella

encontrará cosas que hacer, como caminar

sola, ir a ver una película, encontrar un parque,

recolectar sus secretos y tu no sabrás,

porque ella está viendo por sí misma.

Y ella no te dirá que quiere

escuchar lo que los hombres paseantes dicen cuando

ella camina cerca de ellos; porque lo que tú dices

no es suficiente. Si conoces a tu

mujer, sabes cuándo se está yendo

lejos y sentirás el amplio

agujero de tu amor, y no puedes

explicar por qué ella escucha y tararea

canciones que no sabías que escuchaba

antes, y ella reirá suavemente

por nada. Si conoces a tu

mujer, verás como ella va

y viene, y todo lo que puedes hacer es esperar

y rezar para que ella vuelva a ti,

porque sabes que tus pecados

son suficiente para que ella te deje y no vuelva.

 

(Versión de Gustavo Osorio de Ita)

 

 

 

TOMISLAV MARIJAN BILOSNIĆ

(Croacia)

 

LAS VÍRGENES CRUCIFICADAS

 

Mujeres vendidas como petróleo

oferta de muchachas, bienes inmuebles

en fotoshop e internet   

 

Yacen las mujeres desnudas

caras vacías en el escenario

en el catre un corazón forjado

en el yunque de la noche

 

Las mujeres ejercen su oficio

recogiendo flores entre los látigos;  

Las violaron,

llenaron sus panzas con sangre y plomo.

Las vírgenes de Vukovar

Las vírgenes de Srebrenica

con los dolores de los siglos

con el miedo a las palabras, oídos  y  ojos

 

En los bordados dorados de Occidente

como cuervos negros

crucificadas

las vírgenes africanas

En los cálices de marfil el sudor

de las vírgenes de India

las cunas de las niñas regadas con la semilla

de cobra

   

Mil y una noche de miedo

de las vírgenes en Arabia

en Afganistán

de temor entre las paredes

que les arrancarán el corazón

 

Las mujeres cuyos ojos

nunca verán la estrella del amanecer

las mujeres que desaparecen en el bochorno del verano

entre las sombras

 

Traducción de Željka Lovrenčić

 

 

 

 

JUAN ANTONIO MASSONE

(Chile)

 

CÓMO DEJARTE IR SI QUIERO AMARTE

 

Siempre podríamos ser felices.

Bastaría alzar el ánimo en la piel

para asirnos de una música ondulante

a la hora precisa de los ángeles,

cuando los álamos esparcen

alta sombra verde en los caminos.

Entonces seríamos tan felices.

No habría que ir más lejos

como quien buscara palabras

y regresara con las sienes vacías.

 

No contar más que con el pan,

el sonriente tenedor y una mesa

al comienzo, dijimos hace tan poco,

aunque el dolor nos codiciara suyos. 

Besar en ti cielo y tierra, sólo por ser tú

y del instante extender el sueño,

la sensata promesa de confiarnos

el amanecer, los párpados del tiempo.

 

Vamos, mujer, de camino en el abrazo,

respirando exactamente indescifrables,

por la única razón de azular la espera,

por el único motivo de encontrarse,

por la sencilla razón de ser nosotros.

 

 

 

 

HIROSHI TOMITA

(Japón)

 

ANTES DEL DAÑO

 

Que no se desangre el amor

en la sombra,

en la niebla.

 

Que nadie sienta la dentellada.

 

Mejor que los dos

aprendan a partir antes del daño,

señal y culpa de la infamia.

 

Traducción de Noriko Takemitsu

y Javier González Godoy

 

 

 

 

 

MAINAK ADAK

(India)

 

INMERSIÓN

 

La cadencia de la flauta se difundía por todas partes.

La muchacha pensaba

que era mejor rendirse a la profundidad de la música

que vaciarse en cada noche.

Irá al cielo luminoso de la melodía dejando la boda muerta.

 

Una noche dejó la casa

Caminó hacia lo lejano---- hacia el estuario de la melodía

No sabía que el miedo imperaba en la esquina de la calle----

Las manos invisibles del arrozal le tiraron,

rasgaron su ropa.

Había sofocos.

Le perforaron las risas como las flechas-----

Pensaba que era una pesadilla,

pues corrió hacia el brazo del río. 

La ligadura de la melodía quemó su cuerpo

y cuando liberó la canoa,

de repente las lanzas perforaron

su cuerpo desnudo.

Flotó su cadáver violado

dejando un lazo rasgado en su garganta

 

Hoy viene otra muchacha a su casa

Se oye nuevamente la cadencia de la flauta

Esta muchacha también se despista y deja la casa...

 

(Traducción desde el bengalí por el propio autor)

 

JONATÁN REYES

(Puerto Rico)

 

EN LA VÍSPERA DE TODAS LAS DIOSAS

 

Hay dolores que duelen más allá de la realidad. 

Que desorganizan el espíritu, y disuelven el corazón

como una rosa líquida enferma de tanta espina…

Ese dolor taciturno que puede simular felicidad, abyecto,

es un crepúsculo escandaloso cayendo hasta golpearse

con el adoquinado, vertiendo todas sus naranjas;

es un estado alienígena y deforme, tullido

como la flor de la razón eclosionando en la sangre;

ese abismal lamento, esa crucifixión involuntaria

no es de cielo y no es de tierra, elaborado por el ser

primitivo y terrorista que aún habita nuestro hemisferio,

alterando el elemento más sustancial: “La mujer”. 

Y hasta que la percepción no evolucione,

y abandonemos en seco la cobardía y con piedad

el alma sincronice y trascienda, el mundo seguirá

gimiendo todos sus matorrales erguirse hasta la condena,

ondeando la cabellera de la injusticia a los cuatro vientos,

aullando toda la sensibilidad esfumarse, los labios

contorsionando el grito para reprimir el beso,

y perderse tras la cordillera de los besos infames,

mas como diosa “la mujer” omnipresente ser de oleaje

se elevará, y ha de ser -la intocable y la impredecible-

tras la niebla eléctrica, la única que altere

el curso del tiempo y el espacio.

¡Oh, mujer! Me confundo entre tu piel y tus amarguras,

a todo tu júbilo, seré esclavo; la sombra enroscada

en tus tinieblas desenredando los soles en tu pelo felino.

Ya que, mujer, ¡eres vida reproduciendo vida,

la verdadera poesía!