Miércoles, 26 de abril de 2017

Yo también pido la canonización de Aníbal Núñez

“Quizás sea el mejor homenaje leerle en respetuoso silencio, apurar su recuerdo, sin dejar de afirmar la necesidad de ponerle en el sitio que merece y hacerle estatua, hacerle presente físicamente en la ciudad que ama.  Por todo eso y ante la Salamanca letrada, yo también pido la canonización de Aníbal Núñez”, escribe la escritora Charo Alonso
Manolita Café Bar se inundó de poesía | Fotos: Carmen Borrego

Cuando Severo Sarduy escribió el poema ”Yo pido la canonización de Virgilio Piñera” estaba santificando a un maldito. Un maldito tan espléndido como Aníbal Núñez, un maldito cuya obra no cae en el olvido. Ese olvido que se conjura en el local “Doña Manolita” para celebrar los treinta años de la muerte, la temprana, la dolorosa muerte del poeta salmantino.

         Un acto promovido por la escritora mexicana Elba Maribel Hernández Miranda y Enrique Clavero (de Manolita Café) para una noche de lunes plena de gente, de emoción y de recuerdos de una Salamanca letrada, llena de tertulias, de revistas, de gentes que escribían, bebían y vivían la ciudad de los setenta. Gente de poesía como José Amador, alma de este encuentro. Enrique Clavero, quien está convirtiendo Doña Manolita en un referente de magias y letras, agradece a todos su presencia y tiene un recuerdo emocionado a la familia del poeta, a quienes se entregará, el ramo de lirios que corona el hermoso escenario ornado de rojo. Era la flor favorita de Aníbal, el amigo entrañable de José Amador, quien recuerda su afirmación de que Salamanca era desagradecida, esa Salamanca que escucha sus palabras y que no tiene ni  estatua ni placa al poeta… solo esos libros que descubrimos sorprendidos por su solidez y su belleza.

         La Salamanca letrada ahora es pródiga en poetas como lo era en los setenta en  tertulias, encuentros y nombres que se han hecho historia de la literatura. Y era entre estos nombres y estos ratos de amor y alcohol por las calles de la Salamanca que amaba Aníbal Núñez donde su poesía se alzaba de las ruinas en medio de la amistad y de la sabiduría. Porque era un autor de una infinita cultura que lo mismo traducía a Catulo y a Propercio que pintaba o escribía con el mismo refinamiento y la más tremenda crudeza. Celebrar la vida, recuerdan los que le conocieron, celebrar la vida y disfrutar el cáliz hasta las heces, pero eso sí… desde esa exquisita belleza doliente que tanto recordaba a aquel Rimbaud que también tradujera este poeta salmantino enamorado de sus rincones.

         Los rincones que pintaba, recorría y vivía, los mismos que otro enamorado de la imagen de esa Salamanca que se alza sobre el Tormes, ha ensamblado en un vídeo lleno de belleza. Porque Aníbal Núñez era una persona bella que nos sorprende por su modernidad, por su autenticidad en las fotografías proporcionadas por la familia. Su padre, José Núñez Larraz, no solo era un librero comprometido, sino uno de los fotógrafos por los cuales reconocemos a esta ciudad nuestra de rincones hermosos. Los mismos que recorre Amador, director de la revista Crear en Salamanca, colaborador de SALAMANCArtv AL DÍA, poeta, fotógrafo, hacedor de encuentros. El mismo que me presentó, una noche en su programa de radio, a Aníbal Núñez.

         De Aníbal sabía yo que era el poeta hijo del fotógrafo que me fascinaba más que los versos de este hombre flaco, con barba y arrugas en los ojos que nos miraba a Ángeles López y a mí desde una cortina de humo. Recuerdo su voz, y su distancia, recuerdo su cansancio y nada más. Fue un encuentro breve y marcado por la lejanía. Éramos las dos unas niñas de instituto o quizás estábamos ya estudiando en Anaya. De él recuerdo su voz y su distancia, el humo que le difuminaba ante nuestros ojos nuevos y quizás reverentes. Era mucho lo que tendríamos que leer y aprender de la vida, y no solo de los libros que nos dejó, tempranamente, Aníbal Núñez, aquel al que no hicieron el caso que merecía su talento y al que no le importó o no mucho. Aquel que fue antologado en Hiperión mientras todos suspirábamos de alivio, porque irreverente como era, merecía todos los reconocimientos. Y llegaron de la mano de estudios, del ensayo de Fernando Rodríguez de la Flor La vida dañada de Aníbal Núñez, de lecturas, de reconocimientos de aquel que sabe… pero no de la administración, ciega y sorda en cierto modo a la reivindicación del que es el mejor poeta salmantino de nuestro tiempo. Ni una calle, ni una estatua, ni una placa… Pepe Ledesma y el futuro Adares de piedra lloran su falta…

         Este poeta que según otro poeta como Raúl Vacas Se saltó las reglas del juego e hizo del ejercicio de vivir en libertad un riesgo permanente, merece en esta noche el recuerdo de los poetas. La lectura de sus versos, el reconocimiento que le niega la Salamanca pétrea que quizás no sea desagradecida, pero sí lenta en sus homenajes y en sus recuerdos. Por suerte hay espacios bellos donde conjurar el recuerdo, dejar que hable Amador con su voz quebrada, aquel que supo trenzar la poesía con la fotografía, el arte con la divulgación heredero del amor por la ciudad de Núñez Larraz y de su amigo Aníbal. Por suerte hoy han venido todos, desde Antonio Colinas ornado de sencillez hasta aquel que recuerda no solo la obra de Aníbal, sino los años de una Salamanca suicida de amor y de libertad, de juventud y vida. Quizás sea este un espacio mejor para homenajear al poeta, un bar convertido en teatro, un teatro donde bebemos para ser mejores como decía Vallejo. Un lugar sembrado, como afirma Enrique Clavero, de lirios. Han pasado treinta años y se le puede gritar a la Salamanca oficial que hay que reivindicar la figura y la obra de Aníbal Núñez, la fotografía de Núñez Larraz en la poesía de su hijo, la Salamanca de quienes hicieron periódico, librería, arte, vida, compromiso, música, amistad y placa de plata. Aquellos que merecen ser estatua, aquellos que merecen ser leídos, recorridos, expuestos, admirados… aquellos que se borran en el recuerdo a través de una cortina de humo de hombre cansado. Yo ya no soy la muchacha callada ante el poeta, la chiquilla que compraba láminas de las fotos de Núñez Larraz en una papelería de la calle Prior. O quizás sí lo sea y por eso miro a Amador con emoción y cariño, mientras recuerdo los versos de Aníbal por esas calles de Salamanca a la que he vuelto igual de fascinada. Quizás sea el mejor homenaje leerle en respetuoso silencio, apurar su recuerdo, sin dejar de afirmar la necesidad de ponerle en el sitio que merece y hacerle estatua, hacerle presente físicamente en la ciudad que ama.  Por todo eso y ante la Salamanca letrada, yo también pido la canonización de Aníbal Núñez.

Charo Alonso

Fotos: Carmen Borrego

FICHA DEL ACTO 

HOMENAJE AL POETA ANÍBAL NÚÑEZ

en el 30º aniversario de su muerte

 

Manolita Café Bar (Salamanca), 13 de marzo de 2017 - 20:30h

  • Apertura: Enrique Clavero (Manolita Café Bar).
  • Presentación del homenaje: José Amador Martín Sánchez.
  • Primera tanda de lecturas:
    • Agustín B. Sequeros - Leyó “Los deseos de Pilar”.
    • Antonio Colinas - Leyó "De regreso del bosque".
    • Arantxa Agudo - Leyó "A qué orillas se fueron tus mejillas..." y "Epitalamio".
    • Chema García - Leyó textos de Atilano Sevillano y Luis Llorente, en homenaje.
    • Elba Maribel Hernández Miranda - Leyó "Es la niebla otra forma del agua y del olvido" y “Mi corazón es un avión perdido”.
    • Elena Díaz Santana - Leyó "Si ordenas a las hojas de los álamos..." y "Lluvia para tu sed me quise siempre".
    • Fernando Gil Villa - Leyó “Tercer lunes de clases” y “Sombra y parte” (texto propio en homenaje).
    • Gabriel Cruz Calvo - Leyó “En primavera especialmente”.
    • Javier Cartago - Leyó "He metido las manos en el fuego...".
    • José Ben-Kotel - Leyó “J'ai de mes ancêtres” y "She's a rainbow".
    • Vicente Rodríguez Manchado - Leyó poemas de Cristal de Lorena (I, II de “Cristal de Bohemia” y III de “Cristal de Lorena”).
  • Proyección de un vídeo de José Amador Martín Sánchez con imágenes de Aníbal Núñez.
  • Segunda tanda de lecturas:
    • José María Sánchez Terrones - Leyó un texto escrito por Jaime Siles en homenaje.
    • Juan Carlos López Pinto - Leyó "La belleza no está, es decir, no sólo..." y "Me sabe a fin el llanto, y es reciente...".
    • Julia Piera - Leyó “Con objeto de dotar nuestros museos”.
    • Leticia Vicente - Leyó “La Derelitta” y “Ulises y Calipso”.
    • María Ángeles Gutiérrez Tábara - Leyó “Batalla entre Alejandro y Darío en Isso” y “Anónima defensa de Narciso”.
    • María Ángeles Pérez López - Leyó “Hoy he vuelto a pasar…” y un poema mandado por Tomás Sánchez Santiago para este acto, escrito en memoria de Aníbal Núñez: “Otra respiración”.
    • Montserrat Villar González - Leyó “Cobijo del poeta, fragilísima ave”.
    • Pablo Antonio García Malmierca - Leyó "Aquella música que nunca" y "Donde poner a refrescar miradas".
    • Raúl Vacas Polo - Leyó un texto propio en homenaje y “Salicio vive en el tercero izquierda”.
    • Sofía Montero García - Leyó “Final” y “La palabra cansada”.
  • Cierre del acto: Alvar Núñez (sobrino de Aníbal Núñez). Leyó un poema propio y “La batalla”.

 

Más información:

Poesía para rendir homenaje a Aníbal Núñez

http://salamancartvaldia.es/not/143557/poesia-para-rendir-homenaje-anibal-nunez/galeria/16/#galeria

Un recital recordará la compleja poesía de Aníbal Núñez

http://salamancartvaldia.es/not/143408/recital-recordara-compleja-poesia-anibal-nunez/

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