Lunes, 24 de julio de 2017

Aprender a leer el río

Saber qué están comiendo las truchas en cada momento y lugar del río es fundamental para obtener éxito en su pesca

Excelente trucha del Tormes

Leer el agua o leer el río son frases muy usadas por los pescadores. Con ellas quieren significar el saber interpretar con la mirada la superficie del agua, fijándonos en las corrientes, parados o pozas del cauce, los obstáculos naturales o artificiales y la forma de la ribera; en definitiva, adivinar dónde tienen su querencia o postura de caza o descanso las truchas, o hasta donde se extiende su territorio y, por tanto, las referencias exactas de dónde debemos lanzar nuestros cebos y señuelos.

La trucha es una especie depredadora, se alimenta de otros animales y peces, aunque para ser más exactos, se alimenta de todo lo que pase a su alcance. Su dieta se compone, fundamentalmente, de insectos acuáticos, tanto en fase larvaria: cangrejillas, gusarapas, canutillos, etc.; como en adulto: efímeras, tricópteros, pérlidos, e insectos terrestres que ocasionalmente caen al agua como grillos, saltamontes, escarabajos, gusanos y lombrices, hasta ranas y renacuajos, además de –por supuesto– alevines de toda clase de peces que habitan en el río: bogas, piscardos, gobios o cabezotas, y también de su propia especie.

Saber qué están comiendo las truchas en cada momento y tramo del río es fundamental para tener éxito en su pesca.

Iniciamos una nueva temporada de pesca de la trucha, que disfrutemos de la pesca, naturaleza y buenos amigos, y como me dijo un viejo pescador: "Una trucha es algo demasiado bello como para pescarla sólo una vez. Buena pesca.