Jueves, 19 de octubre de 2017

Alea Iacta Est

Como decían en la antigua Roma, “Alea Iacta Est”. La suerte está echada en el PP de Castilla y León, aunque hablar de suerte va a ser algo que se aleja de la realidad que vive el partido autonómico. Hoy lunes a las 10 horas comienza la campaña interna de los dos precandidatos para ganarse el favor de los afiliados, afiliados que por cierto deben de inscribirse a tal efecto con premeditación, no vaya a ser que haya alguna sorpresa.

Y la cosa anda calentita, muy calentita. Con un Herrera que creo se había ganado el derecho de poder, al menos, sugerir el perfil de quien le sucedería. Algo que desde Génova, imagino que salvaguardando el interés de uno de los precandidatos, le negó. Juan Vicente quería hacer efectiva la vía Casado, primero en solitario y después como su segundo, pero eso no entraba en los planes.

Por mucho que quieran maquillarlo y venderlo aquí no hay un precandidato del pueblo y otro de las élites gobernantes, no. Porque no duden que si hay un candidato de las élites y no de las de Castilla y León es Mañueco.

El salmantino por fin está en la senda que lleva tiempo, mucho tiempo, intentando ocupar. Y ahora es el momento de recibir recíproca gracia. No llevamos dos días y el precandidato Fernández copa medios, declaraciones, fotos y adhesiones de alguna que otra provincia. Aunque digo yo que ya que sabe que va a ganar con claridad, imagino que tal exposición será para rellenar esa cuota de ego que todos tenemos y que nunca viene satisfacer.

Jamás, nunca, he visto tanta petulancia y tan poco tino a la hora de presentarse a la presidencia de un partido político, y si me apuran a casi nada. Y es que mezclar solvencia con suficiencia es no medir muy bien la cosa, y puede llevarle a uno a la impaciencia. Esa que siempre es mala consejera. Nunca está de más ser capaz de pisar el suelo, bajar a la tierra y poner en el centro de la diana del discurso a un partido formado por miles de militantes simpatizantes deseosos de líderes apegados al terruño, el paisano y alejado de enredos, narcisismos y toda clase de corruptelas.

Pero tampoco había visto nunca como un secretario general, con década y media a sus espaldas, no muere con su presidente.

En leal lid, Mañueco debería haber dicho adiós de la mano de Herrera, entre otras cosas.  Porque si Herrera está agotado y reclama renovación no creo que su secretario general suponga la novedad de ideas, formas y demás lindezas que requiera un partido que debe mirar al futuro con ojos cristalinos.

A nadie le entraría en la cabeza ver a Cospedal relevar a Rajoy, hacer lo propio a Cascos con Aznar o a Guerra con Felipe. Fundamentalmente por dos razones, porque un buen segundo se quema en la tarea, y si no es así es que no ha hecho bien los deberes.

Pero creo que la cosa no va de esto. Va de personas, no de ideas, ni de lealtades.

No se porque me da que el precandidato Silván lo es por seguir manteniendo el pulso , que el de momento alcalde charro, ha mantenido desde hace años con todo aquel y aquello que se interpusiera en su camino hacia lo más alto de la Junta. Y puede que eso mismo sea lo que le otorgue la victoria al leonés.

Porque si su provincia le apoya en pleno, y no las tengo todas conmigo, y suma a vallisoletanos, palentinos, burgaleses junto a la Ávila de Casado, igual la clara victoria que ya se atribuye Mañueco no lo es tanto.

Me consta que los teléfonos echan humo, de Madrid a Castilla y entre la propia Castilla. Que la pléyade asesora anda como pollo sin cabeza. Es el momento del  “te acuerdas cuando…” Y entre tanto Herrera votará en blanco.

El presidente del gobierno autonómico se va como un señor, con demasiada educación, a mi juicio, con todo lo que ha tenido que soportar. Sin hacer públicas sus verdaderas razones ni sus reales preferencias que en este caso creo tienen más que ver con la cecina que con el jamón de bellota. Y como charro no le culpo, le entiendo perfectamente.

No sé que pasará en la votación del viernes, quien se ganará el voto del afiliado. Por cierto,  un afiliado que por estatutos estará compuesto por un porcentaje altísimo de cargos públicos y de confianza, algo a tener en cuenta. Pero una cosa si tengo clara, es que como pierda Silván, ya puede atarse los machos bien fuerte que vienen curvas.