Jueves, 30 de marzo de 2017

La primera cucharada

¿De qué me habrían servido todos estos años en la escuela de magia si no pudiera enseñártelo todo en la primera lección?

Toma− dijo Al un día, mientras ponía un plato de sopa delante del joven Kay− Prueba.

Kay lo hizo, no sin vacilar pues con el mago… nunca se sabía. Era un potaje exquisito de venado y raíces silvestres que había aparecido de súbito en las manos del chamán,  sazonado misteriosamente por él mismo en un momento en que Kay le daba la espalda.

En realidad,  la sopa estaba deliciosa y el joven se apresuró a hundir la cuchara de nuevo,  justo en el momento en el que le arrebataban el cuenco de las manos.

−Esperad,  maestro, quiero más − masculló el joven con la boca llena todavía. Al sacudió la cabeza− Todo el banquete está en esa primera cucharada− le advirtió

−Al principio Kay sintió una oleada de frustración y desilusión, pero luego se dio cuenta de que se sentía satisfecho, como si hubiera consumido todo el plato. Más tarde,  mientras dormitaba debajo de un árbol, el mago se acercó,  le dejó un cuenco repleto al lado y dijo:

−La primera cucharada es como la primera célula.  Ahí está todo;  el desarrollo físico del cuerpo humano,  en el  que los órganos se van formando uno tras otro según un plan básico que se va manifestando en fases concretas,  y también el desarrollo psicológico que sigue un esquema general y que va completándose en etapas críticas sucesivas, programadas en la propia dinámica de vuestra transformación en personas.

−El conjunto tiene que formar siempre un todo armónico e integrado, pero esta dinámica interna no puede expresarse sola  sino que tiene que interactuar con las circunstancias ambientales apropiadas. Son… podríamos decir, las siguientes cucharadas,  sonrió el mago con un poco de sorna.

−Un fallo en alguna de las etapas, continuó  Al, inevitablemente repercutirá en todas las demás.

−No es bueno retrasarse mucho,   porque la persona o personas  claves en ese momento dejarán de estar disponibles al cabo de cierto tiempo (se enfriará la sopa).

− Ni adelantarse en exceso, prosiguió,  porque una maduración prematura puede  dificultar la consolidación de los logros obtenidos en la etapa anterior y además,  lo más probable es que la persona o personas de las que te hablaba antes, no hayan llegado todavía (te quemarás) y nunca mejor dicho,  murmuró el mago soto voce.

−Los detalles y las características específicas del entorno de vuestro mundo, continuó el maestro, varían enormemente de cultura en cultura y de familia en familia pero para que el desarrollo proceda con normalidad,  debe  de estar en un rango compatible con las necesidades de vuestra naturaleza como mortales.

− Cada niño,  dijo el mago, nace preparado para interesarse, ser consciente, interactuar con las gentes que lo rodean y crear algo. Desde el nacimiento, e incluso antes (a partir del quinto mes de embarazo en que ya se han formado los circuitos neuronales) el medio social del bebé se va ampliando progresivamente  desde una diada con la madre,  hasta terminar fundiéndose  con la Humanidad.

−Conseguir integrarse en cada entorno,  requiere un cierto esfuerzo −lo sé,  lo sé−concluyó Al, pero será más llevadero para el niño cuanto más afortunada haya sido su selección de padres y de lugar donde nacer.

− Es broma, es broma,  se apresuró a decir el mago ante el gesto de  estupor de su discípulo. Los niños no pueden saber de quién ni en donde van a nacer. ¿O sí?

 

 

Fotos: tapotaweb.com      www.letrasdelalfabeto.com