Lunes, 27 de marzo de 2017
Las Villas al día

La revista del pueblo de Babilafuente

La revista Aldaba recogió a lo largo de diez años toda la actualidad del municipio, además de recordar la historia y servir como foro de opinión para todos los vecinos
Portada del primer número de "Aldaba", la única fotografía en color que publicó

“Ser instrumento que llame a nuestras conciencias, a veces adormecidas, y nos despierte a todos y a todas para impulsar la vida social de nuestro pueblo”. Con estas palabras de Bernardo Cuesta se presentaba la revista Aldaba de Babilafuente en su primer número, que salió a la venta en el verano de 1997. Contar la actualidad del municipio, recordar la historia y recoger las distintas opiniones y sensibilidades de los vecinos eran los tres pilares de esta publicación, que cumple veinte años de su nacimiento y diez de su desaparición.

La primera portada de la revista dejaba clara la apuesta por la cultura que llevaría a cabo. Una foto en color, la única publicada a lo largo de los diez años, de un aldaba ocupaba toda la portada, sobre la que se podía leer el lema “Cultura Popular en Babilafuente”, que posteriormente pasaría a ser “La revista del pueblo de Babilafuente”. La iniciativa partió del Centro Cultural San Blas, aunque el impulso decisivo vino de parte del dominico Bernardo Cuesta, que ha dejado un recuerdo imborrable a lo largo de toda la comarca de Las Villas.  Su objetivo era crear una revista similar a la de Villoruela, llamada Agora o nunca y que sigue publicándose a día de hoy. Al dominico se unió un grupo de siete personas entre las que se encontraba Manoli González, que se encargó de escribir una presentación de la publicación en la que señalaba que buscaban descubrir sus raíces, su cultura y la forma de vida de sus antepasados.

En cada número se recogían las principales noticias que habían sucedido en el municipio durante el último mes, aunque también solía haber un espacio para la actualidad comarcal. Haciendo un repaso por sus páginas puede verse gran parte de la historia reciente del pueblo, incluida la gran expectación que generó la llegada de la fábrica de bioetanol. La perspectiva de poder llegar a duplicar la población de esta localidad, que por aquel entonces estaba formada casi mil personas, generó ríos de tinta de los que dio buena cuenta la revista Aldaba. También tuvieron cabida las movilizaciones en defensa del tren tras la reestructuración llevada a cabo por Renfe en 1998.

Contenidos variados

La actualidad no era la única ocupación de los redactores de la publicación, que contaron con la ayuda de vecinos que colaboraban aportando escritos en los que recomendaban sus mejores recetas, daban su pronóstico del tiempo con el sistema de las cabañuelas o aportaban su opinión sobre asuntos de interés municipal. Precisamente los textos de opinión fueron los que más quebraderos de cabeza dieron a los responsables de la revista. Las continuas polémicas por lo que escribían unos u otros, o las quejas sobre desperfectos y comportamientos incívicos recogidas en la sección “El Mirador”, acabaron siendo una de las principales causas de su desaparición.

La fábrica de ladrillos cuando aún funcionaba, una clase de los años 40 o la tradicional procesión de San Roque son algunas de las imágenes que aparecieron en la portada de cada número, uno de los mayores atractivos de la revista. Numerosos vecinos revisaron a fondo sus cajones para encontrar fotografías antiguas. La cantidad de imágenes fue tan grande que, cuando se decidió dejar de publicar la revista, hicieron un número especial con todas las fotografías sobrantes. Además, cada mes publicaron al menos un artículo sobre la historia de Babilafuente, desde el relato de anécdotas curiosas hasta cómo había cambiado a lo largo de los siglos la localidad.

Buceando a través del casi centenar números de la publicación, hoy encuadernada y guardada con mucho cariño por quienes tantas horas le dedicaron, pueden encontrarse artículos cuanto menos curiosos, como una carta en la que un vecino desmentía los rumores de su ruptura matrimonial que al parecer corrían por el pueblo. También el IES Senara aprovechó la revista para negar rumores, los que apuntaban al consumo de droga en sus instalaciones.

La despedida diez años después

El cansancio y las continuas polémicas fueron los motivos que llevaron a los responsables de Aldaba a decir adiós. El final del proyecto ya se dejaba entrever en el número de enero de 2006, en el que Bernardo Cuesta hacía un llamamiento a la colaboración a vecinos e instituciones. Él mismo sería el encargado de anunciar el final diez años y 90 números después del comienzo, tras varios meses manteniendo la publicación a trancas y barrancas.

Aldaba ha quedado en el recuerdo de los vecinos, que añoran pasear la vista por los artículos repasando todo lo que había sucedido en el último mes y guardando las páginas en las que aparecían sus hijos. Quienes coordinaron la revista lamentan que no se haya podido recuperar y se preguntan si podrían aprovecharse las nuevas tecnologías para relanzarla, como han hecho varias revistas de otros municipios de la comarca. Sin embargo, a día de hoy, no parece que Aldaba vaya a volver a llamar a nuestras puertas.