Jueves, 23 de marzo de 2017

Podemos se pilla los dedos al presumir de que renuncia a una prebenda

Los tres procuradores de Podemos con dedicación exclusiva en las Cortes de Castilla y León renunciaron el pasado mes de enero por escrito al seguro colectivo de vida que tiene contratado la institución para los 84 parlamentarios de la Cámara. Así lo dio ayer a conocer la formación morada a través de un comunicado.

Podemos considera que el sueldo que cobran sus tres liberados institucionales de las Cortes es “más que suficiente” para cubrir por su cuenta dicho seguro. Y tanto. Pablo Fernández (portavoz del grupo),Natalia del Barrio (portavoz adjunta) y Carlos Chávez (secretario segundo de la Mesa) tienen asignado un salario de 72.605 euros brutos al año, al que se añade la llamada “indemnización por gastos”, subterfugio con el que se camufla un complemento mensual fijo que perciben todos los miembros de la Mesa y los portavoces titulares y adjuntos. Dicho complemento es de 1.800 euros mensuales en el caso de Fernández y de Chávez, y de 1.440 en el caso de Del Barrio, lo cual eleva sus retribuciones brutas anuales a 93.205 y 89.885 euros, respectivamente.

No cabe duda de que dicho pastizal es “más que suficiente” como para costearse un seguro de vida. (Cuestión aparte es que a nivel interno los cargos públicos de Podemos se hayan autolimitado el sueldo al equivalente al triple del salario mínimo interprofesional, donando el excedente al partido o al llamado Proyecto Impulsa).

Pero donde se pilla los dedos Podemos es al afirmar que “en ningún caso es justificable aceptar este tipo de prebendas institucionales”. No porque no se trate de una prebenda, que sin lugar a dudas lo es, sino porque no consta que los otros siete procuradores de su grupo parlamentario hayan renunciado a dicho seguro. Y si tal prebenda no es justificable “en ningún caso”, tampoco lo será en el de los procuradores que no disponen de dedicación exclusiva, a los que el comunicado del partido deja a los pies de los caballos.

Si a lo anterior se añade que, habiendo llegado a las Cortes en julio de 2015, los liberados institucionales de Podemos han esperado a enero de 2017 para adoptar ese gesto, cabe dudar que haya sido una buena idea la de salir haciendo ostentación pública de dicha renuncia