Jueves, 17 de agosto de 2017

La "posverdad" en el fútbol.

Es la palabra de moda según el diccionario Oxford. Un neologismo que si lo aplicamos al fútbol, sobre todo se intensificará su uso a finales de temporada cuando la presión aparece por los resultados y, sobre todo, se quiere influir en el mundo del arbitraje. Al parecer, se ha llegado a la conclusión de que “la sustancia fundamental de la “posverdad”, corrompida y corruptora, es justamente que la verdad ya no importa…” Sin duda, la “posverdad” puede ser una mentira asumida como verdad o incluso una mentira asumida como mentira, pero reforzada como creencia o como hecho compartido… Eso lo ha asumido muy bien el barcelonista Piqué cuando lanza sus “posverdades” si pierde, en este caso siempre será el árbitro el que le perjudica porque desde Madrid se lo guionizan. Hasta la directiva del Barsa le sigue el juego porque todos van bien en su vehículo “victimista”.

El uso regular del término “posverdad” proviene del libro del sociólogo norteamericano Ralph Keyes, publicado en 2004 “Post-truth” y se refería a las apelaciones a la emoción y a las prolongaciones sentimentales de la realidad. Si bien era un arma de los poderosos, ahora está a disposición de los “súbditos” aunque de una manera un tanto descontrolada. Las redes sociales toman auge aunque hay que poner todos los comentarios en remojo. Sin embargo, “The Economist” pide una revolución a favor de la verdad: “Todo el mundo parece tener las ideas muy claras, y, sin embargo, hay una desconfianza generalizada acerca de los profesionales de la educación. Eso se manifiesta, por ejemplo, en la inquina contra los pedagogos. No hace mucho, hubo una campaña ridiculizando la idea de que fuera necesario “aprender a aprender” (José Antonio Marina). ¿Cómo van a aprender en el fútbol los aficionados que lo saben todo ya y disponen de todas las soluciones…?

Por ejemplo, una “posverdad” no deja de ser la estrategia que los directivos de los clubes nos quieren vender cuando repiten: “Entrenador nuevo, triunfo seguro”. Si por eso fuera, todas las semanas ficharían a uno y “empaquetarían” a otro. Otra “posverdad” sería que, dentro del área de penalti, si el balón va a los brazos y no éstos al balón, no existe falta y por tanto no se debe señalar libre directo, o sea, penalti. Últimamente, se ha viciado el criterio a seguir y en un mismo partido se llegan a tomar decisiones distintas en acciones similares. Por supuesto, con un error añadido, interpretar la voluntariedad de los futbolistas. Hay otras “posverdades” que aseguran: “A mayor presupuesto mejor clasificación”, Simeone lo repite mucho cuando pierde. No digamos si recurrimos a los dos Manchester ingleses, United y City, respectivamente, que no están ganando todo con Mourinho y Guardiola en su dirección técnica. La última “posverdad” es que la preparación física es fundamental, sepan que el Nápoles corrió 5 kilómetros más que el Real Madrid en la primera parte del partido de “Champions” jugado el día 7 de marzo pasado y, afortunadamente, perdieron por 3-1 los que más kilómetros recorrieron…

Salamanca, 8 de marzo de 2017.