Sábado, 16 de diciembre de 2017

Los escolapios en Salamanca

Mucha gente no sabe que las Casas Escuela Santiago Uno y el centro de Formación Profesional Lorenzo Milani pertenecen a los Escolapios.

Lo que sí se sabe es que el Colegio Calasanz sí lo es, y que es un buen colegio donde los niños pueden ir desde la guardería hasta segundo de bachillerato.

La presencia de los Escolapios en Salamanca representan los orígenes de un carisma que empezó en el trastévere de Roma para educar a los niños de la calle en la piedad y en las letras, preferentemente por los pobres empezó esta Orden hace cuatrocientos años.

Paseando por el barrio de San Egidio esta semana donde empezó esta escuela en la parroquia de Santa Dorotea pude constatar que  han acogido a más refugiados que en otros cinco países europeos incluido el nuestro, donde asociaciones como Cáritas, nosotros mismos, etc, pedimos poder intervenir y el gobierno no los admite.

Esta inspiración de la mejor escuela para los pobres sigue vigente en algunos que fuimos alumnos del colegio Calasanz y su internado. Estamos dedicando nuestra vida a la causa de los jóvenes y niños más desprotegidos.

He estado  esta semana en Roma en la casa central de los Escolapios en San Pantaleo, donde están las reliquias de Calasanz cerca  de la plaza Navona. El motivo era una reunión sobre educación no formal en Europa, he comprobado como la curia actual escolapia ha decidido encaminar sus esfuerzos a los niños más pobres en muchas partes de Europa y del mundo, y como quieren responder con educación a las mayores injusticias que sufren los niños. Vimos proyectos con niños gitanos en Hungría, acogimiento de refugiados en  Barcelona, inmigrantes en el País Vasco, Casas Escuela con identidades con Santiago Uno por todos los continentes.

Esto es una realidad que en muchos sectores no se quiere reconocer. Evidentemente no todas las realidades de los colegios Escolapios son las mismas. Pero a ese estar presente donde los niños tienen menos oportunidades es hacia donde debemos dirigirnos. Cualquiera que quiera informarse de verdad descubrirá que esta realidad se vive en Salamanca y viaja a Marruecos y otros países.

Parece que el viaje y el jubileo, nos lleva a algunos desde la humildad, a identificarse sin pretensiones a esa idea de Calasanz de integrar en la sociedad a los niños más pobres para permitirles mediante la educación una vida más feliz.

El lunes irán los alumnos del Calasanz y algunos de Santiago uno a la catedral a las diez y media a celebrar estos cuatrocientos años de andadura.

Por muchos viajes que  haga donde más Escolapio laico me siento es cuando estoy con los chicos de Santiago uno en clase o en alguna otra actividad.