Jueves, 25 de mayo de 2017

Machirulo

Machirulo era el antónimo de marica. Me explico. En mi pueblo a mediados del siglo pasado y dos décadas anteriores de vida rural y pueblerina que me tocó en suerte “machirulo” era una muchacha que andaba subiéndose por los árboles, jugando con los muchachos y a juegos de muchachos. En aquellos tiempos las futbolistas de hoy, que están tan bien en el partido, por ejemplo, serían unos machirulos. Aquellos tiempos del siglo pasado eran tiempos de tabú: no se usaban las palabras de hoy sobre géneros y sexos. Las cosas se decían veladamente, sin faltar a “la educación”. No existía la palabra lesbiana, ni homosexual, o heterosexual, ni geys… Por decirlo de alguna manera las palabras pronunciadas eran menos profundas que las silenciadas o las pronunciadas “soto voce”. Pero en eso naturalmente había trasgresiones, como las había por ejemplo en los carnavales; algunos se ponían faldas y peluca y algunas se ponían pantalones (que ahora se ponen todas) y sombrero de hombre, que ahora apenas se distinguen. Claro, todo eso burlando a la autoridad como se podía, cuando los carnavales estaban prohibidos, especialmente por el párroco y el secretario del pueblo. Luego se empezó a decir “hola macho” donde antes se decía “hola hombre” y  “hola galán”. Y en cuanto a marica no significaba más que marica, es decir afeminado, así suavemente, porque para que significara de verdad había que decirlo en aumentativo, pero aún en ese caso servía más como un insulto gordo, y significaba más o menos como la palabrota que se usaba para designar el macho de la cabra.

Esto viene a propósito de que una diputada y ahora portavoz de un partido ha dicho la palabra “machirulo”, para que se arme la gresca. Pero no sé bien a quién se refería, porque tengo cierta confusión con el machismo y el feminismo. Con el relativismo en boga aquí cada uno usa las palabras  cuando quiere, como quiere y en el sentido que quiere.