Jueves, 30 de marzo de 2017

La vida íntima del insecto palo

Les cuento. Después de mi trabajo me dedico a variadas y variopintas cuestiones. A parte de tocar palos diversos y abarcar mucho sin apenas apretar, básicamente la explicación de mi vida creativa es de una sencillez lamentable: soy un fijón. No sé, que me fijo mucho. Veo una señora arrastrando el carro de la compra y me fijo en cómo lleva de torcida la rueda del carro, o la expresión de su cara. Veo a dos matrimonios de adultos ya en época de revisión  de “sangre en heces” y me fijo como van de cháchara los dos hombres delante y mujeres detrás… La escenografía no admite, por lo general  variantes. No hay mezclan, no hablan el hombre de una con la mujer de otro y “vicerbeza”. Me fijo mucho también, no hay más remedio, en las mascotas y en quien está al otro lado de la correa. En quién tira de quién. A veces no puedo pasar porque la correa y el perro se interponen en mi camino como una valla. Y entonces se produce algo que parece mágico: el humano aprieta un botón y la correa se achica con sorprendente violencia…que si el perro tirara del amo en vez del amo del perro, la cosa quedaría más equilibrada de cara a la decisión que pudiera tomar en su día el Consejo General del Poder Judicial.

 Otra cosa: el otro día leí una noticia inquietante que me dejó ciertamente desolado. Uno de los abogados más prestigiosos de Donostia, adalid contra la violencia de género, ha sido detenido por maltratar gravemente a su pareja. Lo típico: haz lo que yo digo, no lo que yo hago.

 Y luego está lo de la 2. Un reportaje sobre el insecto palo. Su vida íntima aún está por descubrir. Ni la BBC, ni el Atemborug ése. ¿Cómo hace el amor el insecto palo?. Un mundo misterioso al que nadie ha tenido acceso aún. Pues más o menos es lo que yo quiero ser de mayor. Eso: insecto palo. Ni te mean las mascotas ni pagas impuestos. Cojonudo.