Viernes, 25 de mayo de 2018

Científicas, mujeres y jóvenes comprometidas sobradamente preparadas

Teresa Calderón, Laura Vicente, Cristina Erquiaga y Marta Domínguez, narran su experiencia como investigadoras

Jóvenes, mujeres, y suficientemente preparadas

Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, celebrado el pasado 11 de febrero, hemos querido conocer las impresiones y experiencias de un grupo de investigadoras sobre la presencia femenina en su ámbito laboral. Sin embargo, su opinión no sólo interesa por tratarse de mujeres, sino también por pertenecer a la generación más joven del mundo científico, ya que todas se encuentran iniciando su carrera investigadora. Por tanto, se trata de una visibilización doble, como miembros de sendos colectivos cuya voz no siempre ha sido tenida en cuenta. 

Teresa Calderón Sánchez (Salamanca, 1992)

Se graduó en Biología en 2014 y un año más tarde cursó un máster en Biodiversidad, especializándose en la rama de Conservación con el proyecto "Testing control strategies in invasive species. The case of the American mink", sobre las estrategias de control del visón americano. Es autora de varios artículos científicos y en abril comenzará a trabajar en el Instituto Catalán de Paleontología (Universidad Autónoma de Barcelona), donde desarrollará un estudio sobre la evolución del ciclo vital de los mamíferos y su correlación con los cambios climáticos entre el Mioceno y el Pleistoceno.  

En general, ¿considera que el papel de la mujer científica está normalizado en la sociedad?

Es cierto que cada vez el papel de la mujer en la ciencia está más aceptado, o al menos ocurre así en la mayoría de países desarrollados. Pero aún nos queda mucho por recorrer y multitud de aspectos que cambiar y mejorar para llegar a la igualdad de género en todo el mundo, para no hablar de mujeres ni de hombres en la ciencia por separado, si no para hablar de investigadores y de su importante labor, sin importar el género. 

¿Cómo valora la presencia femenina en su área de investigación?

Desde el punto de vista de mi experiencia, la presencia femenina en mi área ha sido siempre bastante alta. Tengo multitud de compañeras investigadoras y en casi todos mis proyectos de investigación, predomina la dirección femenina.

¿Considera que ha habido diferencias generacionales en esta presencia o en su visibilización?

Frente a lo positivo de mi respuesta en la pregunta anterior, he de admitir que las mujeres no siempre han tenido facilidades en el pasado. Recuerdo dos ejemplos de superación de dos profesoras ya jubiladas. Una de ellas me relató con pena y orgullo a la vez cuánto fue discriminada por asistir a la universidad embarazada y cómo no se dejó avasallar por una sociedad machista y, cuando cursé la carrera, también tuve el placer de conocer a una mujer catedrática a punto de jubilarse, que nos confesó cómo de difícil había sido para ella abrirse camino al principio de su carrera.

¿Cuáles serían los aspectos más positivos que destacaría de la situación actual de la mujer en la ciencia?

Uno de los aspectos más positivos que se puede observar actualmente es el logro, el gradiente lento, pero positivo de aparición de mujeres científicas a lo largo de la historia, el camino hacia una cercana igualdad de género. Me enorgullece pensar que gracias a mujeres luchadoras y a los hombres que no se dejaron llevar por la corriente machista, hoy puedo investigar sin discriminación en un ambiente ecuánime y positivo, que no me dificulta realizar mi labor investigadora.

¿Qué cree que aún podría mejorar?

Aunque el papel femenino en la ciencia está creciendo, aún hay varios aspectos que mejorar. Hay una relación inversa entre el grado de responsabilidad y la presencia de la mujer en la ciencia. Esto es algo que he podido observar desde mi propia experiencia, pero el otro día, debido a la celebración de la presencia de la mujer en la ciencia, se publicó un artículo con las cifras exactas. El artículo afirmaba que mientras que la presencia femínea en carreras y en másteres es de un 54% y 58%, respectivamente, el cargos de dirección y cátedras las mujeres sólo están presentes en un 21%.

Por esa y por otras muchas razones, hombres y mujeres debemos seguir luchando por la igualdad en investigación.

Laura Vicente Martín (Salamanca, 1993)

Comenzó su labor investigadora con su Trabajo de Fin de Grado en Psicología, que presentó en 2015 con el título "Sexismo y calidad de las relaciones de intimidad en adolescentes salmantinos". Continuando con esta temática en su proyecto de máster, actualmente lleva a cabo una investigación sobre los factores de riesgo asociados a la violencia de género. Para ello, cuenta con muestra de víctimas de violencia de género y grupo control, midiendo actitudes y creencias sexistas, mitos del amor romántico, apoyo social percibido y autoestima.

En general, ¿considera que el papel de la mujer científica está normalizado en la sociedad?

Sí, parece estar normalizado, pero, al igual que en muchos otros ámbitos, la mujer a veces se encuentra con trabas para ejercer su profesión. 

¿Cómo valora la presencia femenina en su área de investigación?

Valoro como imprescindible la presencia femenina en cualquier área de investigación y más concretamente en la mía, que se centra en el sexismo y la violencia de género, un tema que afecta a todos, pero más significativamente a la mujer. Es más, buena parte de la literatura científica en este ámbito está escrita por mujeres.

¿Considera que ha habido diferencias generacionales en esta presencia o en su visibilización?

Si se encuentran diferencias pues, mirando siglos atrás y comparando con la actualidad, se puede observar un incremento sustancial de mujeres en la literatura científica en general, lo que supone un avance, pero no necesariamente un logro definitivo.

¿Cuáles serían los aspectos más positivos que destacaría de la situación actual de la mujer en la ciencia?

Como aspecto positivo creo que está el hecho de aportar un punto de vista diferente con el que anteriormente quizá no se contaba, pues este surge de las experiencias vitales de las mujeres que han tenido que enfrentarse a grandes obstáculos para hacerse hueco en el mundo de la ciencia.

¿Qué cree que aún podría mejorar?

Para mejorar este aspecto deberíamos partir de la base que es la educación. Sin una educación igualitaria no surtirán efecto todos los esfuerzos destinados a mejorar la visibilización de la mujer en este campo, al igual que en otros ámbitos.

Cristina Erquiaga Martínez (Pamplona, 1992)

Es investigadora predoctoral en el Departamento de Historia Medieval, Moderna y Contemporánea de la Universidad de Salamanca. Actualmente realiza su tesis doctoral sobre la red internacional de Miguel de Unamuno a partir del estudio de su correspondencia, figura a la que ya se acercó en su Trabajo de Fin de Máster, donde trataba la relación de este intelectual con la comarca de Las Hurdes.

En general, ¿considera que el papel de la mujer científica está normalizado en la sociedad?

Desde el punto de vista de la opinión pública sí está normalizado. Considero que a nadie le sorprende que una mujer desempeñe las distintas profesiones científicas ni que ocupe distintos puestos en la labor científica. Ahora bien, esto que considero asumido en el plano de las mentalidades no tiene un reflejo total en la realidad. Por ejemplo, no hay más que echar un vistazo a las plantillas del personal académico universitario para comprobar que la mujer no tiene una gran presencia. Sin embargo, no considero que esta escasa presencia sea algo intencionado desde algunos sectores, sino que se trataría más bien de los restos de una herencia. Algo similar pasa con el inglés y las nuevas tecnologías. Vivimos en una sociedad en la que las tecnologías tienen un importante papel y el conocimiento del ingles avanza a pasos agigantados, pero, ¿podríamos decir que la universidad española es una universidad bilingüe o desarrollada tecnológicamente en todas sus disciplinas? 

¿Cómo valora la presencia femenina en su área de investigación?

La presencia femenina en humanidades es escasa y probablemente podrá aumentar de aquí a unos años. 

¿Considera que ha habido diferencias generacionales en esta presencia o en su visibilización?

Sí, de las generaciones pasadas a la actualidad ha aumentado la presencia de la mujer en el mundo científico. Considero que los cambios sociales han ido penetrando en la realidad académica, aunque a un ritmo no muy acelerado. por otro lado, en las últimas décadas también se ha llevado a cabo una mayor labor de visibilización de la mujer científica, como puede testimoniar la celebración de este día de la mujer y la niña en la ciencia o el desarrollo de programas de mujer y ciencia en universidades como Harvard, Oxford o el MIT y, en el caso español, la Universidad de Navarra. Como ocurre en todo el mundo científico y académico, este relevo no avanza a ritmo de décadas ni siquiera de generaciones: para que los cambios en la sociedad tengan un reflejo pleno en la academia hace falta tiempo. 

¿Cuáles serían los aspectos más positivos que destacaría de la situación actual de la mujer en la ciencia?

A pesar de que no hayamos alcanzado unas altas cotas de presencia en la ciencia, sí que considero positivo el hecho de la concienciación, que está muy extendida. Al buscar ampliar la presencia de mujer en el mundo científico se está llevando a cabo una reflexión muy interesante sobre lo que puede aportar la mujer en este ámbito. Así que creo que este es uno de los aspectos más positivos.

¿Qué cree que aún podría mejorar?

Pienso que esta labor a favor del papel de la mujer en el mundo científico quedaría incompleta sin una profunda reflexión en torno a la conciliación laboral y familiar, al igual que ocurre en otros sectores profesionales. Por esto considero que este sería uno de los campos que podrían mejorar.

 

(Fotografía: https://institutoneurociencias.org)

Marta Domínguez Prieto

Doctora en Neurociencias e investigadora del Laboratorio de Neurobioquímica del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL). Allí estudia las bases moleculares de la Enfermedad de Alzheimer, centrándose en los efectos deletéreos del beta-amiloide sobre neuronas y astrocitos, así como en el papel protector de la albúmina sérica.

En general, ¿considera que el papel de la mujer científica está normalizado en la sociedad?

Creo que actualmente se asume que la mujer puede desempeñar prácticamente todas las profesiones de igual forma que los hombres, ciencia incluida. En mi experiencia como científica, en ningún momento se ha relacionado mi valía con mi sexo, ni para bien ni para mal.

¿Cómo valora la presencia femenina en su área de investigación?

En mi área, la Neurociencia, existe un mayor número de mujeres que hombres. Mujeres que son valoradas por sus méritos científicos, y no por su sexo, de igual forma que se valora a los hombres, no por serlo, si no por ser buenos investigadores.

¿Considera que ha habido diferencias generacionales en esta presencia o en su visibilización?

Creo que durante un tiempo las mujeres tuvieron más complicado acceder a la ciencia, ya por convenciones sociales, ya por otras dificultades. Y, sobre todo, el acceder a puestos de poder aquellas que conseguían hacerse hueco. Sin embargo, considero que en la actualidad esas barreras son mucho menores, casi inexistentes (o, al menos, en el entorno en el que he tenido la suerte de moverme) y sí se permite que las mujeres investigadoras adquieran poco a poco puestos de responsabilidad.

¿Cuáles serían los aspectos más positivos que destacaría de la situación actual de la mujer en la ciencia?

Desde mi punto de vista, el aspecto más positivo es que se valore a las mujeres científicas por ser científicas y no por su sexo, de forma que sólo prime la calidad investigadora y no el sexo, ya sea masculino o femenino.

¿Qué cree que aún podría mejorar?

Creo que estamos en la línea adecuada, hasta que lleguemos al día en que no sea necesario celebrar un día de la mujer y la niña en la ciencia.