Viernes, 26 de mayo de 2017

¿Unidad? El tiempo lo dirá…

Después del congreso del PP y del famoso ‘Vistalegre II’ de Podemos, que se hicieron recientemente en Madrid, los hechos nos muestran que, a pesar de la apariencia de unidad abanderada en ambas formaciones tras dichos congresos, todavía no está todo el pescado vendido en estos dos partidos.

En el caso de Podemos, desde el primer momento en Vistalegre se oyó a la militancia pedir “unidad”, mientras que en el congreso del PP, no hizo falta siquiera que la pidiesen, ya que sólo había un candidato. De paso, cabe cuestionarse qué tipo de unidad hay en el PSOE, otro partido que celebrará en próximas fechas un congreso, y en el que se ven al menos tres vías, de las cuales las encarnadas por Susana Díaz y Pedro Sánchez parecen las más irreconciliables.

Son todas ellas fuerzas políticas cuyas bases intentan que desde su dirección se dé una apariencia de estar unidas, pero que tienen grietas, que se dejan entrever por detrás del interés común de cada partido.

Así, Rajoy tiene su mayor problema precisamente en quienes se apartaron de la primera línea del partido (léase Aznar) o quienes han tenido que ser expulsados de él por cuestiones de corrupción (Rato, Granados, Mato, Matas,…). A ello habría que sumar las fracturas internas que tienen en el seno del PP de cada autonomía.

Precisamente, en la comunidad de Castilla y León, el PP celebrará esta primavera su congreso autonómico (que en esta formación llaman ‘regional’, aun cuando la autonomía la formen dos regiones, como recoge el propio estatuto). Cabe cuestionarse qué ocurrirá en él, si primará la imagen de unidad del partido de cara al exterior, o si se dejarán ver las tensiones internas que se mantienen desde hace tiempo entre los sectores encabezados por Herrera y Maíllo.

Y es que si algo ha dejado en el aire el Congreso Nacional del PP, es el tema de la sucesión de Herrera al frente del chiringuito juntero, ya que el ascenso de Martínez Maíllo en la dirección nacional de este partido, ha sido una manera de enseñar los dientes al ‘herrerismo’, que mantiene una encarnizada lucha interna de intereses con el sector maillista. De hecho, en el anterior ascenso de Maíllo, Herrera tomó la decisión de elevar a portavoz de la Junta a Rosa Valdeón, considerada la bestia negra de Maíllo, en una manera de decirle a Rajoy que en Madrid mandaba él, pero que el ejecutivo de Valladolid era cosa de Herrera.

Volviendo sobre Podemos, a nivel autonómico parece una formación bastante cohesionada en torno a Pablo Fernández, pero en este caso las fracturas internas donde son notorias es a nivel nacional. Así, el errejonismo ha mostrado que tiene un músculo nada desdeñable, si bien está muy lejos del pablismo, y ha sido el gran derrotado de Vistalegre II, al haber quedado patente que, aunque con un importante número de apoyos, Errejón está lejos de poder disputarle de tú a tú el liderazgo de Podemos a Pablo Iglesias.

De este modo, como suele ocurrir tras los congresos partidistas en los que ha habido un claro ganador, lo normal será que se apacigüen un tiempo los ánimos en lo que a las fracturas internas concierne, si bien las grietas son frecuentemente difíciles de cerrar, y quizá la última palabra no haya sido dada aún en ninguno de los casos. Veremos cómo va evolucionando todo en los próximos meses, y si realmente hay ánimo de unidad interna en todos los partidos o si, por el contrario, se vuelven a arrear en público unos y otros.