Sábado, 27 de mayo de 2017
Las Arribes al día

La Submarina deja una joya en Vitigudino con ’El señor Ibrahim y las flores del Corán’

El Certamen Nacional de Teatro toma un respiro por el Carnaval, aunque el día 25 Vitiriteros regresa con ‘La última’, obra de Raquel García Sevillano

Excelente interpretación de Miguel Barajas y Javier Bermejo / CORRAL

La imagen elegida por La Submarina para ilustrar el díptico que conduce al público a sumergirse en El señor Ibrahim y las flores del Corán es lo bastante anticipadora de que le esperaba en el salón del centro cultural, prácticamente lleno. Esta sencilla obra de Eric-Emmanuel Schmitt es, sencillamente –valga la redundancia–, una mano tendida a la amistad, a la humanidad, a la libertad, al respeto y a la tolerancia, al amor.

La excelente interpretación de Miguel Barajas como el señor Ibrahim, y de Javier Bermejo como Momó sumerge al público en una historia en la que la felicidad se sobrepone sobre todas las cosas, una felicidad que ambos personajes demuestran estar al alcance de todo aquel dispuesto a un pequeño cambio de actitud.

Si hace una semana Tiramisú Teatro ponía con El viaje a ninguna parte muy alto el listón en esta trigésima edición del Certamen Nacional de Teatro de Vitigudino, La Submarina deja con El Señor Ibrahim y las flores del Corán una auténtica joya no solo de la dramaturgia o la literatura del siglo XX, sino también de esa filosofía que tantas veces ha buscado y hallado el hombre bajo el nombre de alguna religión, pero demostrando aquí –además– que su sencillez narrativa no está reñida con la profundidad del tema que aborda, y que no es otro –y ni más ni menos– que situar la humanidad por encima de cualquier creencia religiosa.

Hesse quizá hubiera dado algún giro más a la obra de Schmitt, pero difícilmente hubiera logrado mostrar mejor la esencia de esta novela situada en uno de los barrios periféricos del París de los años 70, donde la mezcla de culturas y creencias religiosas queda en un segundo plano para dar paso a la humanidad, una bella historia a la que se ha sumado la adaptación de La Submarina que –también hay que decirlo– cumple con el propósito del autor, lo cual es mucho decir en unos tiempos en los que teatro camina más hacia lo comercial. Por tanto, a medida que avanza el certamen, y a falta aún de tres montajes, cada fin de semana que transcurre se le pone más complicado al jurado.

Así las cosas, con la llegada del Carnaval el próximo fin de semana, el Certamen Nacional de Teatro de Vitigudino toma aire y descansa hasta el 5 de marzo, fecha en la que llegará el turno de Arcón de Olid, un viejo conocido del público vitigudinense y que en esta ocasión representará la famosa obra de Pierre Choderclos de Laclos, Las amistades peligrosas. Como anteriores fechas, la representación dará comienzo a las 20.00 horas y el coste de la entrada será de 3 euros.

Vuelve Vitiriteros con ‘La última’

Pero aunque el Certamen Nacional de Teatro se dé un respiro, el público vitigudinense no se quedará sin la oportunidad de asistir al teatro. Vitiriteros, grupo municipal de teatro de Vitigudino, volverá a representar La última, obra escrita y dirigida por Raquel García Sevillano, y que tiene como intérpretes a su autora y a Eduardo Joaquín. La representación será el 25 de febrero a partir de las 20.30 horas.

La ultima cuenta el duro drama, como la vida misma, que vive Jorge, un joven politoxicómano que ha llegado a tocar fondo. Su enfermedad habla por él, haciendo que el sufrimiento que vive la madre por culpa de la enfermedad de su hijo, la lleve a cometer algo inesperado.

La última es una historia contada e interpretada desde las vísceras de los actores protagonitas. Orgánica y con un gran hándicap: poner al público tan cerca del actor que haga que se sienta parte del montaje, y ambos lo consiguieron, primero en Monleras y después en Vitigudino.

Los actores

Edu Joaquín. Uno de los componentes más jóvenes de la compañía Vitiriteros Teatro. Comenzó su afición teatral gracias a dos profesores, Juanje Delgado y Manoli Santamaría. Ellos han sido los encargados de sacar al actor que este joven lleva dentro. Con una intuición brutal ha sacado de manera natural un Jorge, personaje que interpreta en este montaje, el cual hace llegar hasta las tripas del espectador.

Raquel G. Sevillano. Actriz y directora de Vitiriteros Teatro, encarna el papel de la madre de Jorge. Una mujer de este tiempo que, en su desesperación por terminar con el sufrimiento de su hijo, toma la determinación que cambiará su vida para siempre. Raquel se enfrenta a este nuevo reto con el respeto que le tiene al tema que trata el montaje, pero también creando una madre que empatiza y que seguro que el público entenderá.