Martes, 26 de septiembre de 2017
Las Arribes al día

Cola de rata y ciprínidos, pesca al máximo exponente

Especies. Ante la escasez de salmónidos, carpas, barbos y bogas, permiten a los aficionados disfrutar de esta técnica durante todo el año. Espectacularidad. Por su potencia, el barbo es el más atractivo

La pesca de ciprínidos a mosca resulta realmente espectacular, enganchando al pescador para siempre / CORRAL

La cada vez más escasa presencia de salmónidos en nuestros ríos, especies que como la trucha requieren de aguas limpias y oxigenadas, ha llevado a los aficionados a la pesca a mosca hacia otras especies que no por ser más comunes resultan menos interesantes para su captura con cola de rata, una técnica que si bien puede parecer en ocasiones menos eficaz que el empleo de cebos naturales, cada captura satisface con creces el inferior número de peces que hipotéticamente sacaremos del río, aunque no siempre es así. De ello dependerá la destreza que mostremos a la hora de presentar nuestra artificial y la manera en que hayamos interpretado la actividad de los peces, cambiante en cada época del año e incluso a distintas horas del día.

La pesca de ciprínidos con cola de rata ofrece las mismas variantes que la pesca de salmónidos, desde las pequeñas ninfas a principios de primavera, a los streamer en aguas paradas; sin olvidar la mosca seca, la técnica más llamativa de todas y la que nos cautivará para siempre.

Barbos, carpas y bogas suelen ser menos exigentes a la hora de comer, pero no por ello son menos selectivos que otras especies en contra de lo que piensan la mayoría de los pescadores que tienen en exclusividad las truchas, una opinión que diferiría si dedicasen una jornada a la pesca de bogas, pez que demuestra un comportamiento muy similar al de los salmónidos, especialmente aquellos ejemplares de una talla superior a los 19 centímetros, por poner una medida equiparable a la experiencia que nos pueda reportar una trucha.

La boga, un lujo

La boga es uno de los pocos peces que permite utilizar cada una de las técnicas empleadas con cola de rata. Desde principios de primavera, e incluso antes, su pesca con pequeñas ninfas nos sorprenderá en las corrientes luchando con saltos para intentar soltarse del anzuelo. El empleo de la técnica conocida como la polaca es el más apropiado para la pesca de bogas a ninfa, pues con ella se consigue una presentación natural de la artificial.

En cuanto a la imitación a utilizar, los mejores resultados se obtienen con montajes de larvas que permanecen en ese momento en el río y que suelen coincidir con pequeñas efémeras, aunque tampoco hay que desechar las imitaciones de pupas. La utilización de moscas secas es más apropiada en tablas del río y siempre a primera y a última hora del día. Pequeños mosquitos y el socorrido tricóptero dan, también, excelentes resultados.

Barbos y carpas

Pero en la pesca a mosca de ciprínidos si hay un pez espectacular por su fuerza y resistencia, este es sin ninguna duda el barbo. Quien haya experimentado sacar de la corriente a un barbo de más de dos kilos con un equipo de línea 5 clavado a una ninfa, sabe lo que es un subidón de adrenalina, aunque tan emocionante como aguantar sus embestidas, es observar su subida a por una mosca seca en una tabla del río, espectacular, tanto que en ocasiones, debido a su sorpresa, realiza un salto fuera del agua que puede superar el metro y medio de altura.

Menos selectivo que su pariente la boga, el barbo no desdeñará un tricóptero ni otras imitaciones que llamen su atención, aunque hormigas aladas y pequeños coleópteros son, como en las carpas, sus favoritos.

Y por último, la carpa tiene como escenario principal las aguas calmadas de nuestros pantanos, por lo que la imitación de pequeños coleópteros que flotan en la superficie son el engaño perfecto. El principal reto del pescador será superar su enorme desconfianza. Si ha observado nuestra presencia, será casi imposible que suba a la superficie a tomar el escarabajo de foam.

Pasar inadvertido para el pez es uno de los secretos del éxito

El éxito de la pesca de ciprínidos con cola de rata estriba de manera principal en pasar desapercibido para el pez; en el momento de que la captura que buscamos se haya dado cuenta de nuestra presencia, nuestros intentos por hacerla asomar a la superficie para que coja nuestra artificial resultarán vanos. Es por ello que resulta apropiado realizar siempre los menos lanzados posibles, intentando siempre acercar en lo máximo nuestra artificial para que no deba desplazarse en exceso en su busca, pues hay que recordar que a diferencia de los salmónidos, los ciprínidos son más recolectores que depredadores y solo comerán si se lo ponemos fácil.

Por el motivo anterior, también resulta conveniente cambiar de lugar en el río tras que hayamos conseguido una captura. En cuanto al equipo a utilizar, dada la potencia de barbos y carpas, un equipo de líneas 5 o 6 sobre una caña de 9 pies y un bajo de 0,20 es suficiente para plantarles cara y disfrutar de sus arreones.