Jueves, 25 de mayo de 2017

La importancia de soñar

Si no tenemos paz dentro de nosotros, de nada sirva buscarla fuera” (Françoise de la Rochefoucauld)

 

Si no soñásemos moriríamos muy pronto. Quien no sueña, “lo hace a cada instante”. Es imposible aferrarse a la realidad, sin caer en la angustia que provoca los sinsabores que ofrece la vida, en su cotidiano devenir. No hay antídotos contra el miedo, la soledad ya no es exclusiva de los amantes  solitarios, ermitaños eremiticos,ascetas que llevaron la soledad al límite, cada vez se extiendo con mayor fuerza “la soledad está compartida” se establece un muro de silencio sin saber el motivo, ¿o sí?, una vez dejamos de hablar por desidia, primer ladrillo, -para que voy a expresar… siguiente ladrillo, y cuando  queremos hablar, ya resulta imposible, las palabras chirrían los goznes de la comunicación, el desaliento y la fatiga nos acompañan, demasiado pronto  olvidamos que llega un día en qué no hemos dicho “aquello que deseábamos” pero ya resulta que sucedió, llegó sin esperarlo. Que no nos llegue el momento de partir sin decir un te quiero, regalar una caricia, soñar, sí, soñar que degustamos momentos irrepetibles; no olvidemos que la sorpresa llega con demasiada frecuencia.

 ¿Qué sería la vida sin sueños?, ¿qué es la vida para quien no los tiene? Muchas veces los sueños son lo único que poseemos de verdad. Aquello que cumple con la paradoja de ser lo más real, a pesar de la fantasía con la que están hechos.

Siempre nos quedará la ensoñación o moriríamos, como muere el otoño en una tarde gris entre añoranzas y torrentes de  lágrimas celestiales, sin abrirnos al mundo, aunque el mundo cierre nuestros oídos y apague la mirada con costras de odio. Soñemos

 En multitud de ocasiones, se nos escapa  la ilusión porque antes hemos dejado volar el entusiasmo de creer en los sueños. Olvidamos darles forma en nuestra mente, soñarlos despiertos, acariciarlos y recrearlos en nuestras pupilas y papilas, es un camino seguro para que el sueño se haga realidad. No podemos dejar de creer que lo que soñamos se cumplirá, mas les digo, sentirlo cumplido  y disfrutarlo.

 La soledad huye, cuando inventamos un amigo invisible que nos acompaña y nos quiere. Eso hacen los pequeños sabios de la vida “los niños en sus primeros años”, ¡y lo hicimos! Claro que jugamos y charlamos con nuestro amigo invisible, ahuyentamos momentos en que jugábamos solos o reíamos solos, pero con nuestro amigo al lado -nada nos iba mal-...  tuvimos la capacidad de crear, de inventar situaciones juntos. Subíamos a nuestro castillo, que en mi caso era la buhardilla, y allí fui todo lo que desee, me evadí de una realidad que a veces no me resultaba agradable, adorné el momento según tuve necesidad y confiaba en mi “obra”.

Comenzó hace poco un Nuevo Año, inventemos juntos, o dentro de nuestro ambiente sembremos la semilla de “podemos cambiar lo que hoy nos toca vivir”. Seguro que unidos mejoraremos al menos momentos duros que van a llegar a lo largo del año. Sintámonos héroes con potestad de cambio.

Nunca  podemos perder la capacidad de soñar…¡estando despiertos!. Los sueños tienen la magia de brindarnos las soluciones que necesitamos cuando la desesperación es absoluta; los sueños son capaces de convertirnos en  magos del espacio y del tiempo,  modelarlo a nuestro antojo; son hasta capaces de hacernos tan valiosos y ricos que nos permiten reinventarnos cada mañana, para seguir viviendo.

Ojalá estos pensamientos ayuden a soñar

 

Todos nuestros sueños se pueden hacer realidad, si tenemos el coraje de perseguirlos (Walt Disney)

 

El futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños (Eleanor Roosevelt)

 

Atrévete a soñar la vida que has deseado. Ve hacia adelante y tus sueños se harán realidad (Ralfp Waldo Emersón)