Miércoles, 22 de noviembre de 2017

Hasta el año que viene...

Les deseo unas muy felices navidades y que 2017 sea un año maravilloso… y no lo que parecen presagiar Trump, el Brexit, Italia y demás cabreos a pie de urna… Mientras tanto, les dejo estos regalitos navideños y el anuncio de que, por causas de fuerza, tanto mayor como menor, me voy a tomar un descansito…

 

Les recuerdo algunas “desventuranzas” de las que he ido recopilando cuando alguno de los horrores a los que aluden, se me manifestaron, cual aparición de espectro…

 

Desventurados los que creen que hay palabras que no existen… Aunque sean incorrectas o su uso no sea recomendable, de que existen, existen…

 

Desventurados aquellos que evidencían y diferencían [sic], porque evidencian su ignorancia y se diferencian de los que saben hablar…

 

Desventurados aquellos que accesan y aperturan, porque de ellos no será el reino del bien decir...

 

Desventurados aquellos a los que las cosas les "hacen sentido" porque esa traducción de make sense no tiene sentido…

 

Desventurados aquellos para los que han habido [sic] problemas, porque no ha habido modo(s) de enseñarles a conjugar el verbo haber impersonal…

 

Desventurados aquellos que están seguros [sic] que les irá bien, porque nunca estarán seguros de nada…

 

Te lo dije: desventurad@ tú que dices “se los dije” y no sabes que debería llevar un [sic]...

 

Y el poema “Alta traición”, de José Emilio Pacheco, que nunca está de más releer:

No amo mi patria.

Su fulgor abstracto

     es inasible.

Pero (aunque suene mal)

     daría la vida

por diez lugares suyos,

     cierta gente,

puertos, bosques de pinos,

     fortalezas,

una ciudad deshecha,

     gris, monstruosa,

varias figuras de su historia,

     montañas

–y tres o cuatro ríos.

 

Y ya, lo dicho: ¡Felices fiestas y próspero Año Nuevo!

@ignacio_martins

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