Lunes, 1 de mayo de 2017

Vamos a enlazar la sintaxis extraviada de tu cerebro

 

Este miércoles 21 se celebra el día mundial del Alzheimer. En esta especie de diálogo ficticio,  (con el cuidador) trato de expresar poéticamente la sensación de incomunicación y extravío hacia las fuentes  de la memoria  remota que imagino podría darse en etapas iniciales, cuando el enfermo todavía parece ser el sujeto de su discurrir y trata de ser dueño de sus pensamientos y recuerdos.

 

 

Mira, estoy aquí, no temas, o sí ,

juguemos a gatos asustados que arañan los cristales del invierno,

asustemos al miedo, vamos a contar nubes, entre los garabatos del sueño.

 

Es difícil encontrar nubes en una tarde despejada de agosto,

el calor sofocante y las gafas de sol que me pongo de visera.

Ah, perdón, se me desabrochan los recuerdos

y me dejan tan desnuda, este escote de amapolas,

aquella lágrima de gencianas descosidas,

o  el sudor perlando los surcos del olvido.

 

No te vayas, mi niña, buscaré los ojales de la risa

en la blusa recién planchada que has colgado  en el armario,

y coseré la falda deshilachada  de nostalgias, con hebras rojas de zarzamora.

Se me ven las enaguas  y me duelen las vainicas de los huesos.

Anda,  recoge esas puntillas y vamos a colorear la tarde, sí,

como en la escuela: rojo, azul, magenta, no te salgas de la línea,

no te caigas del cuaderno, o te castiga la enfermera.

 

Puesta de sol, puesta de largo, la mesa puesta...

puesta en los nidales, las pollitas de la feria,

mira como se afanan, ponen huevos como soles en mis manos arrugadas.

La mesa puesta, el fregadero sin recoger, y falta la cuchara...

¿Cómo quieres que termine la sopa, si no tengo cuchara?

Déjame sorber, me gusta la sopa, sorberla con ruido...

como la rana del cuento que nunca se callaba, vieja loca.

Déjame sorber, que sepan que estoy aquí,

con el delantal limpio y la alegría  bien plisada.

 

Aviada para salir.

Quiero escuchar los grillos de la huerta

y zambullirme en los ojazos del perro,  

charcas de lluvia negra y misteriosa.

Tengo miedo ¿Por qué no llueve?

 

Mira estoy aquí, no temas, o sí,

juguemos a perdernos en el prado, vamos a dibujar senderos,

y volver a encontrar los haces y las lindes

que marcaban la geografía de tu alma prisionera.

Vamos a enlazar de nuevo la sintaxis extraviada de tu cerebro.

Vamos ... 

No, no podemos salir, está lloviendo.