Sábado, 29 de abril de 2017

La gran cosecha del bosque

 

Las especies capicúas, es decir, las que tienen dos claros ciclos reproductores, en primavera y otoño, inician ahora el segundo. Entre las plantas, los más conocidos son los de la violeta, algunos rosales y el alcornoque. Los de tijeretas, mariquitas, típulas y esfinges colibríes, entre los insectos. Salamandras, sapos parteros, tortugas moras, galápago leproso.
 

Los lirones caretos se reproducen
Por segunda vez


 

Está en marcha la gran cosecha del bosque y del matorral, comienza la fructificación masiva de los silvestres frutos de las zarzas, chumberas y lentiscos; de higueras, olivillas y piruétanos, de vides y avellanos.

Las dos culebras de agua y la lisa europea, entre los anfibios y reptiles. Las aves lo intentan sólo muy excepcionalmente (páridos, mirlo, chochín o escribano soteño). Pero entre los mamíferos, los lirones caretos, algunas especies de musgaños y el erizo apuestan por una segunda generación. Por otra parte, se aprestan a parir las víboras y los rojos frutos de la nueza se ofrecerán tentadores, pero son venenosos.

 

Las culebras de agua
vuelven a poner huevos

 Mientras la savia acaba de llenar de energía las bellotas, su mejor proyecto de encinas, robles y castaños, también entre la flora menuda son numerosos los que tienden al   aumento,   a   la   búsqueda  de  su  punto   más  álgido. Septiembre es el momento de la flor de pequeñas matas de cardencha, cacirera menor, cimbelaria, varias mentas y conti­núa, de acuerdo con la altura sobre el nivel del mar a la que nazca, la espectacular floración del torvisco.

Entre los árboles cumplen con su ciclo anual, es decir, tienen también sus frutos maduros, los serbales, mostajos, majuelos y saúcos. En el olvidado algarrobo, allá con la mirada puesta en la costa mediterránea, comenzará a negrear su espectacular vaina de miñosa, por suerte de nuevo valiosa.