Miércoles, 20 de septiembre de 2017

Opiniones y axilas

Ya no es raro que los medios tradicionales  digan: “se comenta en Twitter” o “dicen en Facebook” como si fueran una fuente confiable; súmenle que, digo yo que por la crisis, en esos medios tradicionales gastan mucho menos en periodismo de investigación y, sobre todo los audiovisuales, mejor pagan a gente para que hable… algunos… O vocifere, la mayoría…

Si el otro día reflexionaba sobre que lo retro ya había alcanzado a los veinteañeros, hoy quiero darle vueltas a la idea de opinar.

Siempre lo hemos hecho, pero ahora parece que tiene más trascendencia; no es cierto, pero lo parece.

Sí, hablo, sobre todo, de Twitter, de Facebook… En otras redes se opina con videítos, con imágenes, y es otra cosa. Pero en las que se escribe, aunque en el fondo seguimos, como dijo Umberto Eco, en la barra del bar, puede darnos a veces la sensación de que en realidad estamos en una tribuna principal. Y que nos oye (lee) todo el mundo.

Sin embargo, eso no hace que pensemos dos veces antes de hablar, que tengamos más cuidado… No, al contrario, gritamos más porque a veces no nos secunda el parroquiano de aquí al lado sino alguien a quien no conocemos. Y eso nos hace pensar que tenemos una trascendencia mundial.

Las redes, tan digitales ellas, crecen en lo analógico… Sin que los analógicos, muchas veces, se den cuenta.

Ya no es raro que los medios tradicionales  digan: “se comenta en Twitter” o “dicen en Facebook” como si fueran una fuente tan confiable como Garganta Profunda o Huggy, el de Starsky y Hutch ˗viejunazo/rucazo de hoy˗; súmenle que, digo yo que por la crisis, en esos medios tradicionales gastan mucho menos en periodismo de investigación y, sobre todo los audiovisuales, mejor pagan a gente para que hable… algunos… O vocifere, la mayoría…

Si hablaran o vociferaran sobre lo que saben, podría servir para formar opinión, pero como lo que hacen es “repasar la actualidad”, hablan de todo y sientan cátedra partiendo del famoso aforismo clásico: “Las opiniones son como las axilas; todos tenemos y, en general… no siempre conviene que se vean”… Ya, ya sé, lo he suavizado…

Sigo prefiriendo leer o escuchar los buenos argumentos, esté o no de acuerdo con ellos; me alegro de continuar prefiriendo las causas perdidas… Y cada vez me da más pereza/hueva/flojera decir o contestar en las mentadas redes…

Salvo cuando comparto estos artículos, claro…

Es que aunque sea digital, esto sigue siendo un diario…

Qué retro…

@ignacio_martins

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