Viernes, 25 de mayo de 2018

Consejos de seguridad vial para embarazadas

Estar embarazada supone riesgos añadidos al volante. Por eso es necesario que repasemos las medidas de seguridad que deben tenerse en cuenta para evitar accidentes en carretera

Estar embarazada no debe constituir ningún obstáculo para conducir o viajar en coche. Sin embargo, deben ponerse en práctica una serie de medidas de prevención extraordinarias para proteger a la madre y al feto

Hay fases especialmente delicadas en el embarazo que suponen un mayor riesgo para la mujer y el bebé. Durante el primer trimestre aumentan las posibilidades de que se produzca algún daño en el útero o se desprenda la placenta. Durante los siguientes meses, además de esto, pueden producirse hemorragias y lesiones directas al feto. En la fase más avanzada del embarazo el tamaño de la barriga limita la movilidad y se incrementa el riesgo de sufrir algún accidente. 

Si estás embarazada y quieres ponerte al volante con todas las garantías, evitando riesgos innecesarios para tu salud y la de tu bebé, toma nota de las siguientes recomendaciones:

1.    Coloca correctamente el cinturón de seguridad

Es un dispositivo de uso obligatorio que también se aplica a las mujeres embarazadas, ya que éstas tienen las mismas posibilidades de sufrir un accidente que el resto de conductores y acompañantes. Sin embargo, en estos casos la banda inferior debe colocarse por debajo del vientre, y nunca sobre el mismo; la banda superior debe posicionarse entre ambos pechos. En ocasiones esta disposición puede resultar incómoda; para ello se han inventado algunos dispositivos que evitan oscilaciones en el cinturón. Lo ideal sería utilizar cinturones con 3 bandas de anclaje, ya que éstos reducen en un 50% los accidentes graves frente a los de 2 bandas.

2.    Ajustes del asiento

Será necesario ir ajustando la distancia del asiento respecto al volante, según vaya avanzando la gestación. Entre el volante y la conductora debe existir un mínimo de 20-25 centímetros de distancia. Ya que el airbag no puede ni debe desactivarse en la mayoría de las ocasiones, es necesario procurar que en caso de impacto éste nunca golpee directamente la tripa de la embarazada, sino el tórax y la cabeza. Si el volante puede regularse será mucho más sencillo el ajuste.

3.    Revisiones médicas

Una mujer embarazada puede sufrir cambios en su organismo que pueden influir negativamente en la conducción. Por eso es necesario estar controlada médicamente para saber si existen alteraciones en la sangre, dificultades visuales, subidas o bajadas de tensión o problemas circulatorios; todos estos desequilibrios suponen un mayor riesgo de padecer un accidente y, si existen, deben tratarse antes de volver a conducir.

Además, es necesario que la mujer pregunte a su médico si existe riesgo de parto prematuro u otras alteraciones que impidan una conducción con las garantías de seguridad necesarias.

4.    Evita los trayectos largos

Es recomendable parar cada hora y media para descansar, reactivar la circulación de la sangre y estirar los músculos. En estas paradas la mujer debe hidratarse, comer, ir al servicio, andar y descansar antes de volver a la carretera.

Conviene tener siempre a mano algunos alimentos ricos en azúcar para hacer frente a una posible hipoglucemia.

5.    Cuida la postura corporal

El asiento y su disposición debe ser lo más confortable posible, permitiendo que la espalda se mantenga siempre recta.

6.    Cuida la forma de conducir

La conducción ha de ser tranquila y moderada, evitando los movimientos bruscos, los frenazos y acelerones.

7.    El mejor y el peor periodo para conducir

 Los momentos más seguros para conducir se encuentran entre la semana 18 y la 24. A partir de la semana 30 es recomendable ir acompañada en el vehículo.

Por el contrario, la peor época para hacerlo es, sin duda, las últimas semanas previas al parto. En esos momentos es probable que la mujer no se encuentre cómoda en el asiento y que pueda comenzar con contracciones repentinas generándose un riesgo de parto prematuro.

Cuando la mujer dé a luz tendrá que esperar como mínimo 21 días para volver a coger el coche; si el parto ha tenido cesárea u otras complicaciones lo mejor es que pasen al menos 42 días antes de conducir de nuevo.

Todas las medidas de seguridad son pocas al tratarse de una mujer conductora en estado de gestación,  por lo que también se puede optar por un seguro para embarazadas  que puede dejar cubierto cualquier pequeño o gran percance durante el tiempo del embarazo.