Jueves, 14 de diciembre de 2017

En busca del apoyo perdido

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El viernes hizo calor. Mucho calor. No había quien estuviera en el bar de Emilio, que debe ser uno de los pocos que quedan en Salamanca sin terraza. Y es que la acera es tan estrecha, que no cabe ni una silla. Hay un ventilador sobre la barra. Un ventilador que mueve un aire caliente y pegajoso.

A Nekane se le cae una jarra de cerveza, con lo poco que apetece coger la fregona y limpiar el suelo. Y eso que no se ha roto, que otra cosita es.

El frío líquido derramado nos hace pensar en la analogía de los sueños rotos. Ya no hay refresco para la garganta.

Alguien comenta que a Rajoy también se le ha caído la jarra de cerveza. A fin de cuentas, decimos, soñaba con los apoyos que no tenía e imaginaba una presidencia que no le corresponde (por ahora) porque no cuenta con lso votos necesarios par ostentarla.

Charlamos sobre la mentira de la imposición de la lista más votada, como si eso fuese democrático. Pensamos que dentro de nada habrá terceras elecciones. A mí no me importa. Cualquier cosa menos ver cómo continúa una política que acentúa la desigualdad y empobrece cada vez a más gente.

Hablamos del miedo que nos da que Rajoy obtenga la mayoría absoluta en las próximas. Es posible, a la gente se le reblandece el cerebro con el calor. Y con el frío.

No entendemos nada.

La conversación se acaba cuando Emilio le sirve otra jarrita a Nekane. Las palabras, entonces, vuelan hacia el calor, hacia el frescor del líquido, hacia la añoranza de lso días de primavera (cuando había primavera. Pero esa fue otra conversación que ahora no viene a cuento).