Domingo, 17 de diciembre de 2017

Música a pie de plaza: Jazz de una noche de verano

Una noche cálida para escuchar a un pianista excepcional, Luismi Segurado, secundado por Chuchi García y Juanma Barroso
Un momento del concierto, este viernes en la Plaza del Oeste

La noche, cálida, feliz, llena de gente, niños, perros, calma y hasta una fuente que pon e la música de fondo, y una plaza viva que nos da lecciones de vecindad, de cultura colectiva. ALAMISA, siempre atenta a colaborar y llevar la música improvisada a todos los rincones, se ha aliado con la Asociación ZOES y con La Salchichería, Café Bar Bonanza y MT para llevar el jazz a este rincón de Salamanca lleno de alegría. Una noche cálida para escuchar a un pianista excepcional, Luismi Segurado, secundado por un contrabajo siempre presente, el de Chuchi García y una batería bien conocida por todos los amantes salmantinos de jazz, Juanma Barroso. Músicos no solo solventes, excepcionales, a pie de calle, cercanos al público, en pantalón corto, con  la etiqueta veraniega de un concierto especial de calor y color de estío.

Luismi Segurado se inclina sobre el teclado y juega con dedos vertiginosos. Es un maestro de piano de formación clásica que ahora acaba su formación superior en la prestigiosa escuela de jazz del País Vasco donde formó el Luismi Segurado Trío con Chuchi García y un batería que, en la actualidad, recorre el mundo dándole a la baqueta. Los tres, a punto de sacar un disco, han tocado en el festival de Jazz de San Sebastián las composiciones y los arreglos de este pianista salmantino fantástico que maravilla al público con su talento técnico y su inmensa originalidad. La música de Segurado no es fácil, pero tiene ese punto que hace que un intérprete vaya más allá… ese toque que les hace únicos, especiales… Su maestría se impone al sonido de la fuente, al rumor de un público que llena la plaza con esa tranquilidad de noche española, cálida, plena, rumorosa… una noche para el jazz en la que el contrabajo de Chuchi García se convirtió en el mástil de un velero cuya travesía tuvo, en el teclado de Luismi y la batería de Barroso, aires originales de jazz clásico, de vanguardia y de cierto aire veraniego lleno de gracia. Un público atento a esta tripulación magnífica, una iniciativa colectiva plena de posibilidades, un lugar siempre presto a ser escenario, mercado, encuentro, vida… música a pie de calle para celebrar la belleza compartida. Y el piano, increíble, de Luismi Segurado…

Charo Alonso

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez