Martes, 12 de diciembre de 2017

Decálogo de un buen promotor de lectura

A la hora de promover la lectura un verdadero especialista no debe quedarse solamente en el libro. Hay lecturas en todas partes – en el arte, en la calle, en Internet...- y es imprescindible capacitarse para encontrarlas, valorarlas con criterio y hacérselas llegar al lector adecuado. 

Así es como convertimos el acto de leer en una experiencia en la que el que tiene la oportunidad de disfrutarla, además interactúa con su entorno, se sorprende y tiene la posibilidad de compartirla. 

 Por tanto, un buen promotor de lectura…

  1. - Lee el periódico todos los días, ya sea a través de una edición digital o en papel. Además se fija en la agenda de eventos culturales de su ciudad y, cuando puede, participa. 
  2. - Consulta blogs y otras publicaciones digitales de literatura infantil y juvenil, para estar informad@ de los novedades literarias, consultar opiniones de otros expertos, conocer convocatorias de cursos… Además tiene presencia activa en redes sociales aportando también sus puntos de vista.
  3. - Maneja mucho vocabulario. Incluso curiosea en otras lenguas. Como decía Petrus Jacobus Jaubert “buscando las palabras se encuentran las ideas”.
  4. - Lee la calle. Es decir, se fija muy bien en los carteles, graffittis y flyers. Uno nunca sabe dónde va a encontrar la inspiración.
  5. - Combina distintos soportes de lectura, dependiendo del tiempo del que dispongo, del público al que se dirija o de lo que quiera experimentar.
  6. - Habla bien: alto, claro y vocalizando. 
  7. - Cuida los libros. Los trata como propios aunque sean de la biblioteca. 
  8. - Disfruta asistiendo a espectáculos nuevos, sin miedo. Un día al teatro, otro al concierto de un grupo nuevo, a una performance, una jam o una batalla de gallos.
  9. - Cuenta cuentos, muchos y de muchos tipos distintos porque sabe que todos tenemos mucho que contar y que podemos convertir lo que nos pasa en una historia increíble. Solo con un poquito de cuento. 
  10. - Y es un modelo a imitar porque, como decía Emili Teixidor no podemos olvidar que “contagiar el deseo de leer es como contagiar cualquier otra convicción profunda. Solo se puede  conseguir, o mejor intentar, por simple contacto, imitación o seducción”.

 

Feliz verano de lecturas, curiosos.

Rebeca Martín