Viernes, 15 de diciembre de 2017

Un grupo decidido, fuerte, cohesionado.

No me refiero a un equipo de fútbol de esos mimados por el dinero y los aplausos de toda la sociedad, no, sino al grupo de ciudadanos del pueblecito asturiano de Lastres, del que escribí hace un mes y pico, que habían decidido no esperar más que su Ayuntamiento se pusiera en marcha para hacer realidad el viejo sueño de rehabilitar un camino costero, que une su playa con otros senderos de la costa asturiana.

He vuelto a encontrarles en su ejemplar tarea de desbrozar, cortar, limpiar todo lo que la naturaleza y la desidia humana había tenido oculto desde 1934 y siguen con coraje ese trabajo que ya está dando sus frutos: las ruinas de la antigua estación de carbón, desde donde se proveía a los barcos anclados en la pequeña bahía, la calzada romana anterior a  la antigua carretera, los prados desde donde los habitantes de Lastres disfrutaban de las vistas del bello entorno de su pueblo y hacían alguna fiesta campestre, de esas que nunca se olvidan;  ya han salido a la superficie estas muestras del pasado que pueden  ser de nuevo admiradas y utilizadas.

El mérito añadido a este esfuerzo común del grupo de Lastres-Luces es que siguen en solitario sin recibir la menor ayuda, ni material ni moral, de su ayuntamiento, del ayuntamiento de Colunga, a pesar de haber sido aprobado por el Ministerio el proyecto  hace más de dos años. Como decía una de las miembros del grupo, “ni una palabra de felicitación”. Nada. Pero ese silencio parece que no solo nos les paraliza sino que les da más fuerza para seguir trabajando hasta el objetivo: llegar a la playa de La griega.

Muchos vecinos de Lastres comentan que este abandono o ausencia de atención de su ayuntamiento, es un tema antiguo: se sienten discriminados en cuanto a servicios y atención general, si se comparan con las otras áreas que circundan el municipio, Colunga, La isla, etc., donde la gestión municipal es mucho más generosa. ¿El motivo? Los vecinos de Lastres lo atribuyen al temor de que su pueblo, lugar turístico por excelencia, se convierta en el centro del municipio; además, dicen, “Lastres ha sido siempre un pueblo de humildes pescadores, mientras que La isla o Colunga ha tenido siempre una población de más alto poder económico”.

 

Día a día el camino hacia La griega va avanzando, recuperando a su paso trozos de historia que forman parte de  la historia de todos los españoles.

Ante este avance, realidad y metáfora, no podemos dejar de pensar por contraste, y por preocupación, en este largo impasse de ausencia de gobierno de la nación, por la incapacidad de negociación y flexibilidad de los partidos políticos. ¿Habrá que esperar a unas terceras elecciones pues la clase política es incapaz de encontrar un camino común para nuestro país? Podrían estos políticos aprender algo sobre la fuerza de los grupos con un objetivo común, observando este pequeño grupo ejemplarizante de Lastres.