Sábado, 16 de diciembre de 2017

Zapata Vive

El magisterio oaxaqueño en pié de guerra

Por un momento imagínense que el gobierno venezolano matase a siete maestros opositores durante unas protestas contra una reforma educativa. ¿Con qué titulares nos abordarían los medios de comunicación inmediatamente después de estos hechos? ¿Cómo amanecerían los titulares de la prensa, los informativos y las radios? ¿Qué pensaríamos nosotros y nosotras mismos?

Pues esto ha pasado en Nochixtlán, en el Estado de Oaxaca (México), donde el magisterio se ha levantado durante el último mes contra una reforma de carácter neoliberal que pretendía imponer el gobierno, causando también numerosos heridos y detenidos sin que la prensa a penas se haya hecho eco de ello. Por este motivo la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y la comunidad indígena de Nochixtlán se han levantado, ofreciéndonos una vez más una cifra negra para la educación. El gobierno de Enrique Peña Nieto suma a estos siete muertos la cifra de 41 estudiantes normalistas desaparecidos en el municipio de Iguala, en el Estado de Guerrero, por causas similares, negándose a implantar una educación democrática y popular, de respeto a las comunidades urbanas y campesinas, así como a los pueblos originarios de México o pueblos indígenas. Negándose a respetar los Derechos Humanos, algo tan básico como el respeto a la vida.

Esto ha provocado las quejas tanto del Consejo Nacional Indígena como del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quienes recientemente emitieron un comunicado "Desde la tempestad" llamando a apoyar al magisterio mexicano y a reconocernos en él frente al propósito de privatizar la educación, así como a hacernos eco de lo sucedido, para que sus voces y sus luchas no se pierdan en el olvido. Por ello esta semana hemos decidido hablar del magisterio oaxaqueño, así como del silencio a menudo cómplice de algunos medios de comunicación que ocultan y manipulan las voces de los más vulnerables, de aquellos y aquellas que, como informa el sup. insurgente Galeano, se ven obligados a pelearle a vida un pedazo de pan, la inmensa mayoría del mundo que, no sólo en nuestro país, es como nosotros y nosotras: "gente que debe luchar para arrancarle a la realidad algo para sostenerse". Por ello compartimos su dolor y rabia, porque se trata de una lucha, la de defensa de la educación pública, con la que nos sentimos plenamente identificados.

Ahora imagínense que estos hechos causasen entre los medios de comunicación la misma rabia y dolor que han causado estas muertes entre las familias, los amigos y las comunidades de las víctimas. Entonces comprenderemos que justo y digno es también su derecho a rebelarse, la necesidad de seguir peleándole a los malos gobiernos, aunque sea "de a poco" -como se dice en México-, o como indica el comunicado, desde la tempestad: "sabiendo que una tormenta, además de tempestad y caos, también hace fértil la tierra de donde nace siempre un mundo nuevo".

En la imagen, propia, estancias del Caracol de Oventic, municipios autónomos rebeldes zapatistas. Chiapas (México).