Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Depurar responsabilidades

Hace más de un año el Consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Antonio María Sáez Aguado nos presento a Cristina Granados como nueva Gerente del Complejo Asistencial de Salamanca alabando su trayectoria y asegurando que se abría un escenario muy prometedor para la ciudad de Salamanca con su nombramiento. Algunas personas desconfiábamos de sus palabras, conocíamos la mala gestión que arrastraba en su paso por los Hospitales de Toledo y Guadalajada durante el gobierno de María Dolores de Cospedal en Castilla La Mancha, y a pesar de ello, le otorgamos un voto de confianza, como es obligado a la recién llegada, sobre todo, para conocer sus proyectos, objetivos y la conformación de su nuevo equipo.

Pues bien, pasado un año, toca hacer balance y no cabe duda que no es positivo. Su gestión, caracteriza por la improvisación, desinformación y desorganización está originando un perjuicio muy grave en la asistencia y calidad del Complejo Asistencial de Salamanca. Son muchas las críticas de los representantes de los trabajadores acusándola de nula predisposición a negociar; de los representantes sociales a los que se enfrenta de manera prepotente y amenazadora; de los trabajadores a los que obliga a trabajar hasta la extenuación; de los pacientes por los colapsos en los servicios de urgencias que los obligan a esperar (en muchos casos en los pasillos siete y ocho horas) para ser ingresados por la falta de camas.

Cristina Granados también ha ocultado la verdad a los ciudadanos de Salamanca maquillando las listas de espera. Es de todos conocido la falta de transparencia y la gran opacidad que ha mantenido en la gestión de las listas, teniendo que reconocer la evidencia, ante la aparición de varias cajas que almacenaban volantes de oftalmología, cirugía, y resonancias sin archivar y de las que ha responsabilizado a las anteriores gerencias (no olvidemos que uno de ellos es el actual gerente regional de Salud de nuestra comunidad) cuando ella era consciente de lo que había en todo momento. La forma de solucionar la lista de espera no consiste en echar la responsabilidad a los anteriores gerentes, sobre todo, cuando se lleva en el cargo más de un año o establecer acuerdos con clínicas privadas sino de optimizar los recursos propios.

Si a esto añadimos que considera más importante cubrir puestos de alta dirección que asistenciales; que discrimina servicios a la hora de proporcionar recurso materiales y humanos; que ha provocado un gran desorden con el cambio y funcionamiento de  servicios que van de un  de un hospital a otro sin consultar a los trabajadores, con el único argumento del ordeno y mando; que los pacientes deambulan por el hospital de un sitio a otro porque no hay suficiente señalización y nadie les indica donde han ubicado las consultas y servicios que han cambiado, que ha cerrado un numero desmedido de camas sin ninguna razón objetiva y sin criterios sanitarios que aconsejen sus clausura en estos meses, todos estos problemas y más son consecuencia de la improvisación y la mala gestión, provocando una mala calidad asistencial.

¿Hasta donde podemos seguir soportando esta situación trabajadores y usuarios?. No seré yo quien pida la dimisión de nadie, como ya he comentado en otras ocasiones, en este país no hay nada como pedir la dimisión de alguien para que se perpetué en el cargo, por lo tanto, lo mínimo que se deben exigir son explicaciones y depurar responsabilidades, si las hubiera, por la mala gestión realizada en la gerencia y sobre todo, responsabilidades políticas en el Gobierno Regional.