Lunes, 18 de diciembre de 2017

Un mes después del 26 J

Ha pasado justo un mes del 26J, el día en que hablaron las urnas. Y quiero decir que voté a UNIDOS PODEMOS, y lo hice porque sabía que no iban a sacarnos de la OTAN, ni a nacionalizar bancos, ni establecer la República, tampoco iban a poder reformar la Constitución, convocar inmediatamente el referéndum para Catalunya, aprobar una renta básica, doblegar a la troika europea; ni siquiera podría  limitar demasiado la contaminación atmosférica; y desde luego no iban a acabar con la maldad humana y mucho menos acabar con el capitalismo.

Algunas de estas cosas me parecen imprescindibles, pero voté a Unidos Podemos sabiendo que hay medidas que sé no pueden tomar en estos momentos con la actual relación de fuerzas; pero tampoco dejé de votar a Unidos Podemos porque no vaya a tomarlas; ni siquiera en el caso de una relación de fuerzas muy favorables.

Voté a Unidos Podemos porque sé es el único partido moderado, pues cuando veo como el PP  es el más radical en el uso del lenguaje -lo recordaba Kant– la mentira, pues lo más radical que se puede hacer con los recursos comunes es robar. Lo más radical que se puede hacer con un ser humano es quitarle su casa y dejarles la deuda abriéndole la puerta al suicidio. Lo más radical que se puede hacer con un país es destruir su sanidad pública, o no atendiendo a los

                                   Ángel y Mariángeles con Juan Carlos Monedero

enfermos de hepatitis “C”. Lo más radical que se puede hacer con los principios es pronunciar su nombre en vano. El PP ha mentido, ha robado, ha desahuciado, se ha matado en las fronteras, y ha pronunciado en vano no sólo el nombre de su propio Dios sino también los nombres de la Democracia, la Justicia, los Derechos Humanos, el Bien Común y España, que sí son míos, pues yo soy patriota. El programa de Unidos Podemos es el menos radical y el único que puede frenar la radicalidad rampante, política y económica, que se quiere imponer como regla en Europa y en nuestro país.

Fui a votar Unidos Podemos también porque defiendo la democracia y el Estado de Derecho, la división de poderes, la libertad de expresión y de prensa, la libertad sexual, la igualdad de género, el imperio de la ley, por la recuperación de los derechos de los trabajadores y por un no rotundo a la “ley mordaza”.

También voté a Unidos Podemos porque pensé en el actual Papa Francisco que se ha posicionado frente a la injusticia, así como en Jesús, Él siempre estuvo al lado de los pobres, de los desvalidos, de los sedientos, de los que pasaban hambre, y porque cuando cogió el látigo lo utilizó contra los mercaderes, contra los poderosos echándolos de la casa de Su padre, por eso yo cogí el látigo del voto, para echar a los mercaderes de la casa de los españoles, “El Parlamento”.

                    

                                           Teresa Rodríguez y Pablo Iglesias con el Sáhara.

Vote a Unidos Podemos asimismo por agradecimiento. Por ser el único partido  que está al lado del pueblo saharaui. En agradecimiento por haber conseguido la convergencia de las fuerzas de izquierdas;  por haber salvado el 15M, también por las meteduras de pata, por moderación, por democracia y por gratitud. Y lo hice además, con ilusión, a sabiendas de que, como no iban a poder hacer -si gobernaban- todo lo que yo quisiera, me desilusionarían. Me desilusionarían seguro y cuando lo hagan lo diré. Pero ese es el orden: primero ilusionarse, luego desilusionarse.

Fui a votar para luego negociar, razonar, vigilar y criticar con la cabeza fría, sí, vote a Unidos Podemos por moderación, democracia y gratitud. Y lo hice con ilusión, porque son, de hecho, los únicos que todavía pueden desilusionarme.         

                                                                                                 Andrés Barés Calama