Sábado, 16 de diciembre de 2017

Nos vamos al carajo

Esto de que sea la NASA la que avise, en un estudio recientemente publicado, que la civilización va a colapsar, y dentro de muy pocos años, no es algo que haya removido conciencias. Según el Goddard Space Flight Center, que ha sido el encargado de realizar dicho estudio, no vendrá del exterior sino que será debido a la desigualdad económica y la explotación de los recursos. Estas desigualdades llevan años siendo puestas de manifiesto por distintas organizaciones, como Oxfamintermon, que afirmaba que la mitad de la riqueza mundial está en manos del 1% de la población. Siempre habíamos mirado al espacio, alentados por las películas, creyendo que era de allí, vía meteorito o invasión extraterrestre, de donde debíamos esperar el fin de la civilización, y no que sería una autodestrucción en toda regla.

Quizá, sin nos acercamos más a suelo patrio, a nosotros mismos que tanto nos gusta mirarnos el ombligo, seríamos más conscientes de dicha desigualdad: según el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, Gestha, ya mostraba datos, hace dos años, de que el 20% de los españoles más ricos acaparaban el 44% de los ingresos, datos que han ido aumentando según arreciaba la gran estafa, que algunos han tildado de crisis. Una desigualdad que ha venido acompañada de un manifiesto deterioro democrático, donde siempre se legisla a favor de esas élites ya de por sí favorecidas.

Una razón dada por la estudio aludido es, cómo he dicho, las desigualdades económicas, pero hay otra, que, aunque van de la mano, estamos claramente viviendo: la explotación insostenible de los recursos naturales. Para llegar a la espeluznante conclusión, se utilizó un análisis multidisciplinar, basado en el modelo Handy (Human and Nature Dynamics), bajo la supervisión de la National Science Fundation estadounidense. Entre los factores claves encontrados, puestos de manifiesto, destacan la población, el clima y la energía, convergiendo todos en el camino al colapso.

A través de los algoritmos utilizados, como se hace en cualquier modelo matemático, sea biológico, climático, o de cualquier otro tipo, el equipo investigador ha concluido que, o cambiamos el actual modelo político, o será difícil evitar el colapso civilizatorio, apuntando a dos posibles escenarios futuros, en los que la población mundial descenderá drásticamente, bien a causa de grandes hambrunas, o bien debido a la falta de acceso a los recursos básicos. No es la primera vez que una civilización avanzada colapsa, como fue el caso de Roma, o los mayas, dónde, aunque hubo voces que alertaron de la situación, las élites y sus partidarios se opusieron, con las consecuencias de todos sabidas. La Historia es cíclica, y parece que queremos volver a repetirla… aunque sea para desaparecer después.