Domingo, 17 de diciembre de 2017

‘Santiago Uno’ en Marruecos

Otra vez “ Llenando Escuelas”, salimos el día uno de Salamanca con veinte alumnos, cuatros educadores y algún voluntario incluido nuestro director de la escuela de cine.

Cuatro furgonetas de nueve plazas llenas de medicinas, material escolar, deportivo, herramientas, soldadoras, radiales, bomba de agua, motosierras para la poda del argán, etc.

Bajamos con sabor a aventura y con muchas ganas de convivir y colaborar con una población bereber dejada de la mano de Dios, sobre todo niños y mujeres. Como decía una de mis hijas para los que hemos ido varias veces parece como ir al pueblo.

Cruzamos por Algeciras con más facilidad que otras veces, posiblemente porque faltaba una hora para que cenaran al ponerse el sol por el Ramadán, dormimos en Tánger y paramos en la famosa plaza de Marrakech con los monos, cobras, henna y zumos de naranja. Recogimos en el aeropuerto a algunos voluntarios y los chicos que bajaban por primera vez ya alucinaron.   

En Agadir hicimos otra parada para motivar a los chicos con motos de agua, quad, y juegos en la playa. Ya dormimos en Tiznit en un albergue con subsaharianos y tuvimos bienvenida del gobernador y delegado de educación de la provincia.

El lunes cuatro llegamos al pueblo de Tinyad y desembarcamos en una escuela central en lo que sería nuestro campamento base. Comenzamos montando cocina, bomba de agua, dispensario médico, clases, instalar duchas en los servicios de letrinas, etc. Cargamos una tarjeta para la electricidad y comenzamos a funcionar.

Por la mañana trabajábamos para hacer una cancha deportiva de baloncesto y futbito, cogiendo piedras y haciendo cemento, mientras otros sueldan, cocinan y lavan ropa. Por la tarde estudio árabe español con multitud de niños y los nuestros, además clases de costura con máquinas que llevamos con mujeres y consulta médica. El resto de la tarde muchos juegos y deporte con multitud de niños.

Los educadores cambiamos cada quince días, pero nuestros chicos se quedan los dos meses, mi mayor reconocimiento y admiración hacia ellos. Nuestro programa de recuperar escuelas para la formación profesional ya tiene varios miembros allí durante todo el año, Keltum, Habiba, Fatimatu, Mohamed, más Omar y Ali que bajan con nosotros.

Nuestros chicos parecen otros sin drogas, móviles, etc. Todo es vida y relación estrecha entre nosotros y con las familias bereberes sin cosas materiales pero con inquebrantables lazos familiares que los nuestros descubren entre ellos. Que comunicación tan directa y que resiliencia y potenciación de buenas emociones. Bravo chicos sois los mejores  y nadie podrá robaros tanto mérito, valentía y generosidad.