Miércoles, 13 de diciembre de 2017

El camión homicida de Niza ¿En nombre de Allah? 

No es sólo eso (violencia), pero es también eso, allí donde el gozo del Dios Clemente y Misericordioso se cierra y se vela en sí mismo, dejando que se expresa y triunfe el odio contra todo lo distinto.

Ciertamente, el Islam es descubrimiento del Allah, Dios absoluto, y sumisión a su presencia creadora... pero puede volverse violencia, allí donde algunos quieren imponer a la fuerza su culto, apelando a la muerte.

El Islam tiene una larga historia de creatividad cultural y espiritual, con diversas formas de tolerancia respetuosa, pero algunos tipos de Islam, retomando y absolutizando elementos que también han podido darse en ciertas formas de judaísmo y cristianismo, han apelado y apelan a una visión guerrera de la santa violencia para imponer lo que a su juicio es la grandeza de Dios, Allah Akbar.

Hay un fantasma de violencia islámica que está recorriendo el mundo, desde las Torres Gemelas hasta Afganistán, desde Paris a Niza, desde el Daesh hasta Nigeria... Es un fantasma que nos "coge" desprevenidos a un tipo de occidentales que nos creíamos seguros en nuestra indiferencia religiosa y en nuestra "seguridad económica".

Ese fantasma con un fondo islámico ha golpeado de nuevo la fiesta de una gente de paz que paseaba junto al mar de Niza, con un camión homicida, llevando por delante la vida de 84 personas.

Todos sabemos que ese camión no es el Islam sin más... pero si no surge una fuerte reacción social y religiosa, corremos el riesgo de que el Islam termine siendo el camión homicida de Niza.

Ese fantasma del camión que irrumpe en la noche del Paseo de los Inglesas ha venido para "quedarse", al menos durante unos decenios, un riesgo que sólo se puede "curar" con tres medicinas:

-- La medicina interna del mismo Islam, que vuelva a sus raíces místicas, a su experiencia positiva y misericordiosa de Allah, al deseo fuerte de una Paz o Shalam universal, hecha de respeto y tolerancia creadora.

-- La medicina co-relativa de las otras religiones, en especial del judaísmo y del Cristianismo (en perspectiva occidental), que rehagan (rehagamos) nuestro camino de paz, buscando en nuestras tradiciones las raíces de la esperanza activa, del amor que vence al odio, de la comunión compasiva, del respeto absoluto a los otros.

-- La medicina socio-cultural de un mundo donde se extienda la justicia económica, el conocimiento de los valores de la vida... Sin esta transformación no será posible una paz mundial.

En este contexto quiero recoger el capítulo 9 del libro de mi amigo José Luis Suárez Rodríguez: Alegato contra el Fanatismo Religioso, que forma parte del Círculo de la Teología del Sentido Común (apisediciones@hotmal.com, Cartagena 126, 28002, Madrid). Gracias por tu reflexión, José Luis; la pongo ante el juicio crítico de mis lectores, no para aceptarla sin más, sin para reflexionar a partir de ella. Todo lo que sigue es tuyo

Corán, riesgo de violencia

El dios Allah, y su Profeta Muhammad, declaran su más cruel violencia contra los enemigos del Islam en el libro sagrado Corán: He aquí algunas aleyas:

48, 29: "Muhammad es el Mensajero de Allah, y los que están con él son despiadados con los infieles, pero misericordiosos con los demás".
3, 141: "para que pruebe Allah a los creyentes y extermine a los infieles".
4, 101: "...Los infieles son para vosotros un enemigo declarado".
9, 123: "¡Creyentes, combatid contra los infieles que tengáis cerca! Que os encuentren duros. Y sabed que alá está con los que le temen".
47, 4: "Cuando encontréis a quienes no creen, golpead sus cuellos hasta que los dejéis inermes".
8, 57: "Las peores bestias, ante Allah, son los infieles".
33, 61-62: "Malditos, donde quiera que se encuentren serán cogidos y asesinados sin piedad, según la costumbre de alá con los que vivieron antes. Y encontrarás la práctica de Allah irreemplazable".
17, 60: "No hay ciudad a la que nosotros no aniquilemos o atormentemos con terrible tormento antes del día de la resurrección".

Se trata de una glorificación de la violencia, ordenada por el dios Allah como medio seguro de imposición de su religión frente a los infieles. Hay una aleya, de contenido extraño, que ha sido aducida por algunos islamófilos para probar, en contrario a las citas anteriores, la tolerancia del Corán. Dice: Sura 2, 256: "Que no haya compulsión en la religión, la verdad se destaca claramente del error". Por compulsión se entiende "coacción", "violencia".

Pero también se puede leer "contienda", "discusión"; y, en este sentido, se ha entender: "No cabe discusión, nuestra verdad se destaca claramente de lo que es el error". En la aleya 193 de la misma Sura se instruye a los musulmanes a "luchar con ellos hasta que no haya más persecución y la religión sea únicamente la de Allah".

"Ellos" son, sobre todo, los judíos y los cristianos, es decir, la otras "religiones del Libro":
Corán 5, 51-52: "¡Creyentes, no toméis como amigos a los judíos y a los cristianos; son amigos los unos de los otros! Quién de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos".
Corán 61, 9-12: "Allah es quién ha mandado a su enviado (Muhammad) como el guía de la religión verdadera (el Islam), para que prevalezca sobre toda otra religión, a despecho de los asociadores (los cristianos)".
Corán 9, 5: "Matad a los que se asocian a otras deidades que no sea Allah (el Único); donde quiera que los encontréis capturadles, sitiadles, tendedles emboscadas por todas partes. Pero, si se arrepienten, haced la azalá".

Pero son también los creyentes de cualquiera otra religión que no sea el Islam, que significa "sumisión absoluta a Allah":

Corán 3, 19: "La religión ante los ojos de Allah es el Islam".
Corán 3, 85: "Si alguien desea una religión diferente al Islam, nunca será aceptada de Él, y en la otra vida será contado entre los perdedores".
Se hace necesario, pues, acabar con cualquier forma religiosa que no suponga "sumisión a Allah":
Corán 8, 59: "¡Qué no crean los infieles que van a escapar! ¡No podrán!".
Corán 8, 65: "¡Profeta, ayuda a los creyentes al combate! ¡Si hay entre vosotros veinte hombre tenaces, vencerán a doscientos. Y si son cien, vencerán a mil infieles, pues estos son gente que no comprende.!".
Corán 8, 73: "Los infieles son amigos unos de otros. Si no obráis así, habrá en la tierra desorden y gran confusión".
Corán 8, 75; "...

Con todo, y según la escritura de Dios, los unidos por lazos de consanguinidad están más cerca unos de otros. Dios es omnisciente".
La postura más ortodoxa respecto al ejercicio de la violencia como "guerra santa", acorde con el espíritu del Corán, es la que se practica por el Salafismo. Es un movimiento sunnita que reivindica el retorno a los orígenes del Islam, legitimando la violencia contra los infieles. Y el brazo ejecutor del salafismo es hoy el movimiento yihadista.

El yihadismo, defensor a ultranza del "Estado Islámico", tomando como referente el antiguo "Califato", reivindica la pureza (Salaf) de la fe islámica, teniendo como fuente el Corán y como instrumento la "guerra santa".
Aunque se da la paradoja de que los salafistas, a menudo próximos al poder establecido, critican a los yihadistas, a los que perciben como un peligro desestabilizador del Estado concreto.

El Qutbismo, basado en las ideas y programas de Sayyed QUTUB, pretende una yihad desligada de tradiciones ligadas a la prédica del compromiso sectario, y es favorable al combate armado permanente con el fin de liberar a los países musulmanes de toda ocupación extranjera y de cultura de costumbres impropias al Islam. Su objetivo es el Califato-imperio árabe con sus raíces más auténticas. Lo que está en la línea del davidismo judaico.

El estratega terrorista Abu BAKR NAJI es autor de un libro-proyecto, aparecido con el título Gestión del salvajismo en 2004, que propició y dio pautas al movimiento de Al-Qaeda para la promoción violenta del nuevo Estado Islámico. Este "libro de jugadas de Al-Qaida" se funda en la necesidad de institucionalizar eventos de oportunidades y propaganda en la gestión de un nacionalismo pro-árabe violento para alcanzar objetivos reales de expansión. NAJI busca provocar respuestas militares de las grandes potencias occidentales, que inciten al reclutamiento sistemático y entrenamiento eficaz de "guerrillero de Allah", aptos para el martirio mediante el caos. Martirio que requiere una preparación.

La severa aplicación de la Sharia, "el mejor camino a seguir", con la rigurosa imposición de los castigos necesarios para el mantenimiento del "orden coránico", que dicta las "buenas costumbres" del Islam (flagelación, lapidación, decapitación..., que controlan: la desobediencia de la mujer, el adulterio, el robo, las relaciones sexuales desviadas, las relaciones con infieles... y se considera como el fundamento de una moralidad característica del muslim que ha de entregarse a la causa de "dar la vida" (chachid) y buscar el "paraíso" (yanna).

El terrorista yihadista busca conscientemente la muerte, previamente adoctrinado por la Sharia coránica. La "entrega a Allah" (fi sabil Allah) en combate reclama la recompensa ofrecida por la divinidad y declarada por el Profeta a los testigos (mártires):

Corán 8, 59: "¡Profeta, anima a los creyentes al combate!".
Corán 3, 140: "...para que Allah reconozca a sus creyentes y tome testigos entre vosotros".
Corán 4, 69: "Quienes obedecen a Dios y al enviado están con los profetas, con los veraces, con los testigos justos a los que Allah ha agraciado. ¡Qué buena compañía!".
Corán 57, 19: "Los que crean en Dios y en sus enviados serán veraces y los testigos ante su Señor. Recibirán su recompensa y su luz".
La Yihad como "guerra santa" y "esfuerzo" por el martirio es el cumplimiento perfecto por la fe profesada según el Islam. El chahid es un "elegido", posee la máxima categoría de santidad a los ojos de Dios, por lo cual el martirio en combate y la muerte más ortodoxa y preferible por el creyente. Por eso, el Corán 4, 95-96 afirma:

"Los creyentes que se quedan en casa, sin estar impedidos, no son iguales que los que combaten por Dios, con su hacienda y sus personas. Dios ha puesto a los que combaten con su hacienda y sus personas un grado por encima de los que se quedan en casa. Dios ha prometido a todos lo mejor, pero ha distinguido a los combatientes por encima de los que se quedan en casa, otorgándoles una magnífica recompensa, con el rango que junto a Él ocupan, con perdón y misericordia".

En la actualidad, los muyahidim de BIN LADEN y el Estado Islámico hacen del martirio una práctica habitual de terrorismo suicida e indiscriminado, buscando el mayor número posible de víctimas, sin importarles la condición civil o militar de las víctimas, ni la edad, el sexo, la religión y las circunstancias. Y se olvidan de normas básicas de convivencia declaradas en el mismo Corán:

3, 145: "Nadie puede morir excepto por el designio de Dios, lo cual se encuentra determinado con anterioridad..."
5, 32: "No matarás".
4, 29: "No os matéis entre vosotros mismos".
El origen de la violencia terrorista suicida e indiscriminada se vincula a tendencias tradicionales chiíes, tendentes al victimismo doctrinario y práctico, provenientes sobre todo del Irán, en el contexto de la guerra sectaria y fraticida entre Irán e Iraq, de 1980-88, cuando se inmoló con explosivos el joven Muhammed Hossein Fahmideh, siendo declarado "héroe nacional" por el imán Jomeini. Desde entonces, han sido constantes los episodios de martirio terrorista en distintos frentes nacionales musulmanes o extranjeros, destacando el frente israelí, las Torres Gemelas de Nueva York, Charlie Hebdo en París, Universidad de Garissa en Kenia..... Todo un cúmulo mundial de actos del terrorismo extremo del fanatismo islámico.