Sábado, 16 de diciembre de 2017

No es únicamente Niza

   Podemos Vallekas colgó un tuit horas después de lo ocurrido en Niza diciendo que había sido un accidente de tráfico “instrumentalizado mediáticamente para infundir miedo”. Lo borraron en cuanto les llegó una oleada de respuestas. El portavoz de Podemos en el Ayuntamiento de Pamplona se negó a condenar el atentado. Otros congéneres suyos, incluido Pablo Iglesias, lo han hecho con la boca pequeña, puesto que de inmediato han vuelto a la matraca de responsabilizar a Occidente de la escalada terrorista que sufre Europa. 

                

     Lo ocurrido en Niza (que fue española cuando Cerdeña pertenecía al reino de Aragón) es ya un símbolo de la destrucción con que nos amenazan los totalitarismos. Y el totalitarismo más activo en nuestros días es el yihadismo, que pretende aniquilar a los infieles, o sea a nosotros, a los que disfrutamos de libertad de creencias, expresión y comportamientos y creemos en la igualdad de los seres humanos ante la ley. El otro brazo armado del desastre es la extrema izquierda, con la complicidad del retrosocialismo comunista. Winston Churchill manifestó: “Ningún sistema socialista puede ser establecido sin una policía política". Los sistemas socialistas son esencialmente totalitarios, igualitarios por abajo y jerárquicos hasta la idolatría de los líderes por arriba; enemigos de la iniciativa individual, partidarios del estatalismo y el gasto público; controladores de las ideas, enemigos de la discrepancia y propensos al pensamiento único en la educación, la cultura, el arte y el espectáculo.

   Estas actitudes valen tanto para los herederos del comunismo soviético como para los nazis. Sobran interpretaciones; basta con acudir a las fuentes originales. Adolf Hitler: "Somos socialistas, somos enemigos del sistema capitalista de hoy con su explotación de los económicamente débiles, con sus sueldos inferiores, con su indecente valoración del ser humano según las propiedades que posea, en vez de su sentido de responsabilidad y forma de actuar, y estamos decididos a destruir este sistema como sea." (May/1/1927. Toland). Ética y comunismo son conceptos incompatibles. Manifiesto comunista de Marx y Engels: "Se seguirá arguyendo que existen verdades eternas, como la libertad, la justicia, etc., comunes a todas las sociedades y a todas las etapas del progreso de la sociedad. Pues bien, el comunismo viene a destruir estas verdades eternas, la moral, la religión, y no a sustituirlas por otras nuevas".

   Los populismos filocastristas, bolivarianos y podemitas se llevan muy bien con los extremistas musulmanes porque comparten ese objetivo. Y también la principal herramienta: el odio. El Che Guevara, icono de progresistas descerebrados, lo dejó bien claro: "¡El odio es el elemento central de nuestra lucha! El odio tan violento que impulsa al ser humano más allá de sus limitaciones naturales, convirtiéndolo en una máquina de matar violenta y de sangre fría. Nuestros soldados tienen que ser así".

    Millones de personas son incapaces de ver (o se niegan a ver) los numerosos indicios de que estas amenazas continúan vigentes. Ojalá no paguemos las consecuencias.