Sábado, 16 de diciembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

La ciudad vive una larga y mágica noche de aventura por emblemáticos rincones

CIUDAD RODRIGO | Unos 300 deportistas tomaron parte en esta versión nocturna, que concluyó con un animado concierto de Patxi Leiva

Ciudad Rodrigo vivió durante la noche del sábado la primera Farinato Race Cervantina nocturna de su historia, que fue de nuevo un éxito de ambiente, tanto por parte de los propios participantes como del numerosísimo público que se fue dando cita a lo largo del circuito, especialmente en la zona del río (incluido el Puente Mayor), y el tramo final.

La velada de la Farinato Race arrancó con la entrega de premios a los mejores de la carrera disputada por la mañana de 42 kilómetros de distancia. El ganador final de la prueba fue el portugués Marco Aurelio Cardoso, ya que el atleta que entró en primer lugar en la meta, Borja Castrejón, recibió una penalización por no realizar correctamente un obstáculo, quedando de esta forma segundo. El podio se cerró con José Manuel González Castillo, que de nuevo tuvo celebración especial por parte su grupo de ‘cheerleaders’.

Mientras, en categoría femenina, el podio estuvo integrado por Andrea Montero Martínez, Carla Sánchez Zurdo y Natalia Martínez Catalán. Como complemento a esta entrega de premios hubo un reconocimiento colectivo a todos los participantes en la carrera de 42 kilómetros.

Escasos minutos después de esa entrega, comenzó la prueba nocturna, en la cual se dieron hasta 7 salidas. Por un lado, se dieron salidas para los atletas Élite y Pre-Elite tanto en categoría masculina como femenina, en las que hubo pocos participantes. El verdadero momento de interés tuvo lugar a partir de las 22.40 horas, momento de la salida de la 1ª tanda popular. A las 23.00 horas, salió la segunda, y a las 23.20 horas, la tercera y última.

Todos los participantes en la prueba (unos 300) debieron realizar el mismo recorrido, que arrancaba en el foso de la Rúa del Sol en dirección a la Avenida de Yurramendi (en ese tramo debían sortear el puente del Registro), para deshacer el camino –por la parte superior- hacia el Registro y subir a la muralla, con varios obstáculos hasta la Puerta de San Vicente.

Al salir de la bóveda, debían ir en primer lugar hacia el foso, para escalar por las piedras derrumbadas de la muralla y hacer un circuito aprovechando obstáculos naturales (como los cañones) antes de llegar, de nuevo en zona de foso, a un tramo de alambrada y a un punto con coches. Tras salir del foso gracias a una aguja, debieron realizar una ruta por el glacis cargados con un tronco.  Este elemento, como buena parte del recorrido, era idéntico al del año anterior, pero fue aquí uno de los lugares donde más se agradeció que la prueba fuese nocturna y no diurna.

En dirección a la Puerta de La Colada por el foso, debieron superar una enredadera de cuerdas, para bajar por las Tenerías hacia el río. Tras pasar por uno de los ojos del Puente Mayor afrontaron tres obstáculos (incluido hacer una ruta acuática cargados con una rueda) antes de salvar la zona de los pontones, cruzar la pasarela de La Pesquera y subir por unas cuerdas.

El último obstáculo acuático fue pasar por encima de unos troncos en el Canal de la Concha. Tras ello, tomaron la cuesta de las emes (uno de los tramos donde más se agradeció correr con frontal), en dirección al Cuerpo de Guardia de San Pelayo. Antes del puente del mismo había una alambrada electrificada, y tras el mismo, el mar de barro, para continuar con el levantamiento de unas pesas.

Como obstáculos finales, pasaron por debajo de un coche, treparon hacia las cercanías de la pista de Bolonia y subieron una pirámide. En cada uno de esos obstáculos había colocado uno o dos voluntarios, para controlar que se hiciese correctamente (en caso de no completar alguno, tenían que realizar 25 ‘burpees’ –hacer una flexión, levantarse y dar una palmada-). Asimismo, estos voluntarios daban algunos pequeños ‘consejos’ a la hora de afrontar cada obstáculo, a lo que también se sumaron los espectadores.

Como es habitual, cada atleta hizo la prueba a su ritmo, siendo para la mayoría el principal objetivo acabar la prueba, por lo que no tuvieron demasiada prisa. Los últimos en entrar en meta fueron un numeroso grupo que acabó cuando pasaban 4 minutos de la 1 de la mañana.

En lo que se refiere a los primeros, el ganador en categoría masculina fue Daniel Arazola, con un tiempo de 33’14”, mientras que la primera chica en llegar fue Pilar Santafé, con un registro de 46’59”. Especial mérito tienen los corredores que hicieron tanto la prueba de 42 kilómetros como la de 5. Al menos, dos atletas doblaron prueba, incluido uno que acabó la primera de ellas a las 19.00 horas, y que en la segunda llegó de los últimos muy dolorido de una pierna.

Para animar la noche en el Paseo Fernando Arrabal, cuando todavía estaban un buen número de corredores en el circuito empezó a tocar Patxi Leiva, cuya actuación se prolongó hasta pasadas las dos y media de la madrugada, con unos cuantos miembros de la organización y voluntarios sobre el escenario para concluir una larguísima jornada que para algunos de ellos se había prolongado casi 22 horas sin interrupción.