Martes, 12 de diciembre de 2017

Segadores, oficio ya desaparecido

En el mes de julio cuando las espigas estaban ya bien granadas y doradas, era el momento preciso de realizar uno de los trabajos más duros del año, "la siega"

Este oficio, al disponer de otros medios más modernos, como atadoras, segadoras, tractores que arrastran herramientas que siegan o cortan más rápido, el proceso en otros tiempos de la hoz y la guadaña han desaparecido.

En el mes de julio cuando las espigas estaban ya bien granadas y doradas, era el momento preciso de realizar uno de los trabajos más duros del año, "la siega".

Primero se segaba las cebadas, luego los trigos, los centenos y por último las avenas. Lo hacían todos los vecinos del pueblo, aunque en algunos lugares llegaban cuadrillas de segadores que se desplazaban de un lugar a otro según se acababa su misión.

Su labor era dura. Trabajaban de veinte a treinta días y solo se paraba en una ocasión, el 25 de Julio, día de Santiago.

Se levantaban al amanecer que era el inicio de su dura jornada. Sobre las nueve tenían su primer merecido descanso en el que se almorzaba acompañado con vino de la bota y agua fresca del botijo.

En este trabajo no sólo participaban los hombres, también las mujeres colaboraban en la dura faena.

FOTOGRAFÍAS
Labores del campo en Herguijuela de Ciudad Rodrigo. En una de ellas se puede ver como las mujeres detrás de los segadores van atando los haces.

Esperanza Vicente Macías