Miércoles, 13 de diciembre de 2017

La música clásica en nuestra infancia

Si pensamos en las veces que, por gusto, hemos escuchado música clásica, seguro que recordamos que han sido pocas  y además seguro que tenemos un recuerdo no demasiado satisfactorio de esa escucha. Sin embargo, como vais a ver en este artículo, hemos escuchado mucha más música clásica de la que pensamos, sin habernos dado cuenta, y además disfrutándola.

Y es que, la razón por la que desde pequeños hemos estado vinculados a piezas clásicas sin saberlo, viene de la mano de los dibujos animados.

Solemos pensar que las películas de animación son un mero entretenimiento, pero lo cierto es que los niños pueden aprender mucho a través de estas historias y personajes, e incluso se puede cultivar el amor por la buena música. De hecho, si en algún momento de tu vida los dibujos animados ocuparon parte tu tiempo, indudablemente la música clásica también. Esto se debe a que muchos de los dibujos animados que ahora recuerdas eran aderezados con bandas sonoras de piezas musicales de grandes compositores, sincronizadas con los movimientos de sus locos personajes. A continuación (redoble de tambores) te presento algunas melodías clásicas que aprendimos a escuchar gracias a los dibujos animados.

La obertura Guillermo Tell, de Rossini ha aparecido en varios dibujos animados como por ejemplo en A Corny Concerto (El Gran Concierto), que es un cortometraje animado producido por Walt Disney y estrenado el 23 de febrero de 1935, y también ha sido utilizada como acompañamiento del episodio Bugs Bunny Rides Again, que se realizó en el año 1948.

El aprendiz de brujo es un poema sinfónico del compositor francés Paul Dukas que aparece en una de las grandes películas de Disney, Fantasía (1940). El resto de la música que aparece en este largometraje fue: Toccata y Fuga en re menor de Bach, El Cascanueces de Tchaikovsky, La Consagración de la Primavera de Stravinsky, La Sexta Sinfonía de Beethoven, La Danza de las Horas de Ponchielli, Una Noche en el Monte Pelado de Mussorgsky, y el Ave María de Schubert.

Las Danzas Húngaras de Brahms las podemos escuchar en Cerdos en una polka 1943. Película que parodia la historia de El lobo feroz y los tres cerditos.

El Danubio azul. Sinfonía de Johann Strauss (hijo) nos resultará familiar al escucharla porque fue utilizada en el episodio “Un Concierto en el Carne y Frijol”, de 1943, con Bugs Bunny como protagonista.

Y para ir terminando con esta pequeñísima muestra de música clásica en los dibujos animados de nuestra infancia, no podía faltar el Septeto 3er movimiento (Septimino), sinfonía de Beethoven que acompaña a una colección de los dibujos animados más míticos e instructivos: “Érase una vez el hombre” de finales  de los años 70 del siglo pasado.

Sin duda, se trata de una excelente estrategia para que los niños escuchen música clásica de forma divertida, sin apenas darse cuenta y de este modo aprovechar los beneficios que esta aporta a las edades más  tempranas.