Lunes, 18 de diciembre de 2017

Tierra, agua, aire y fuego: los menores desvinculados del conflicto armado en Colombia

'Making of' de la grabación del documental de Misiones Salesianas que verá la luz el próximo febrero
Grabación del documental de Misiones Salesianas

Con este epílogo sobre el 'making of' de la grabación del documental de Misiones Salesianas finaliza la serie de artículos desde Colombia realizada por Alberto López, periodista salmantino del departamento de Comunicación de Misiones Salesianas.

TIERRA, AGUA, AIRE Y FUEGO: UN DOCUMENTAL SOBRE LOS MENORES DESVINCULADOS DEL CONFLICTO ARMADO EN COLOMBIA

La aventura de Misiones Salesianas en Medellín empezó hace 101 años, cuando los primeros misioneros salesianos llegaron al centro de la ciudad para hacerse cargo de los niños de la calle que se ganaban la vida como limpiabotas y voceadores para vender periódicos.

Nuestra última aventura, impulsada por el departamento de Comunicación de la Procura de Misiones Salesianas en Madrid, empezó hace mucho menos tiempo, 15 meses, y verá la luz el próximo febrero con el último documental grabado por el director Raúl de la Fuente y Kanaki Films.

A finales de marzo de 2015, el director de Ciudad Don Bosco, Rafael Bejarano, y el ecónomo inspectorial, Luis Fernando Valencia, visitaron la Procura de Madrid y nos ofrecieron una completa visión del trabajo que realizan los Salesianos en Colombia, especialmente la obra social con los menores más vulnerables y desprotegidos a través de los diferentes programas de prevención y protección que lleva a cabo Ciudad Don Bosco.

Casualidad o no, en marzo pasado conocimos toda esa gran obra y el gran trabajo no sólo asistencial a los menores y a sus familias, sino también de acompañamiento y, sobre todo, de prevención que se realiza, y decidimos, dentro del momento histórico que vive el país con los acuerdos de paz entre el Gobierno y las FARC, rodar las historias de esos jóvenes que en su día fueron niños soldado y empuñaron un arma sin saber muchos de ellos ni leer ni escribir.

Ese primer viaje fue de conocer a los chicos y chicas, ganarnos su confianza, conocer sus dolorosas historias de falta de cariño, de ausencia de infancia, de responsabilidades de adulto y de desoeos, en la actualidad, de tener un futuro y pasar página a la violencia.

Nos explicaron todo el proceso desde que un menor se entregaba, se fugaba del frente o lo rescataban los militares en una operación en la selva. El acompañamiento, las entrevistas, el seguimiento psicológico, los talleres para desarrollar su autoestima, las clases para recuperar el nivel académico, el proceso de socialización, el ingreso a estudiar un taller técnico, sus deseos de llegar a la universidad… pero también conocimos sus problemas, sus traumas, sus dependencias, sus temores, sus adicciones y algunos casos, por fortuna los menos, que abandonan y regresan al grupo armado porque no se adaptan o no tienen suficiente fuerza de voluntad para olvidar las armas.

Debemos agradecer la disponibilidad que ha tenido todo el equipo de Ciudad Don Bosco, encabezados por el director, Rafael Bejarano, y el coordinador de los Programas de Protección, James Areiza, que nos han acompañado en todo momento y nos han facilitado siempre todo lo necesario, aceptando los cambios de rodaje, los imprevistos y aguantando las largas sesiones de filmación.

Pero, por supuesto, nada habría tenido sentido sin los chicos y chicas de la Casa de Protección Especializa (CAPRE), que no sólo han mostrado sus vidas y nos han dejado entrar al que es ahora su hogar, sino que también han abierto sus corazones y expresado emociones y sentimientos para comprender un conflicto que ha afectado a miles de menores en Colombia en las últimas décadas.

El futuro está en sus manos y debemos ayudar a que hagan realidad sus sueños porque, como reza el lema de este año de Misiones Salesianas, #EllosMeImportan.

Alberto López