Martes, 12 de diciembre de 2017

Francia: El fútbol y las difíciles predicciones...

La “Eurocopa 2016” de Francia finalizó después que disputaran 24 Selecciones nacionales, cada una a su manera y estilo, todas confiando en ser la única ganadora. España no cumplió expectativas. Los emparejamientos de los grupos fueron desiguales, España estuvo en la línea más difícil y fue eliminada, justamente, por Italia; ésta a su vez fue derrotada por Alemania después de partido, prórroga, y 18 penaltis, para que Francia acabara derrotándola por 2-0, clasificándose para la final. En el otro grupo, Portugal transitaba contra equipos más asequibles y resultó el otro finalista.

Oscar Cano, ex entrenador de la Unión Deportiva Salamanca, escribió un incisivo artículo que, como todas las opiniones a “posteriori” sonaba a aquello de: “A burro muerto, cebada al rabo”: “Tras el mal papel en la Eurocopa, ¿debe España abandonar el estilo que la ha hecho campeona de todo? No. Quizás lo más sensato sería volver a su esencia”.  Y otras conclusiones: “La distancia entre lo que se expresa y lo que se decide debe ser mínima, inapreciable”; “Se puede ganar de casi cualquier manera. Prefiero centrarme en los procesos, en lo construido para merecer la victoria”; “España ha sufrido una gran degradación en las formas”; “Cambiar no es reemplazar, sino más bien tiene que ver con profundizar hacia la médula del fútbol que se quiere construir”; “No se pueden mezclar futbolistas de pausa con atacantes que se agigantan únicamente con espacios amplios”; “Los que se pasan la pelota deben dominar el mismo lenguaje comunicativo… simultaneidad de la triada pase, desmarque y fijación”; “El fútbol bien jugado depende de la complementariedad habida entre quienes lo juegan y de la creación de contextos estructurales y funcionales de quienes lideran los proyectos…”

Firmó Thibaud Leplat (ElPaís,9.julio.2016) “El arte del consuelo”: “¿Cómo se llama este extraño fenómeno que nos empuja a pintarnos los labios, a maquillar a los niños, a colgar banderas tricolores en nuestros balcones, a salir a la calle gritando? Nos suena a chauvinismo, a opio, a pan y circo, a un intento infantil y gregario para escapar de una realidad demasiado ruidosa. ¿Pero de verdad es así? …. El pan que necesitábamos para aliviarnos del hambre de alegría lo acabamos de encontrar en este circo infinito. A este delicado arte del consuelo también hay que llamarle fútbol”. Sin duda, el ganador resultante nunca lo será a gusto de todos pero yo entono mi arenga personal: “Allons enfants de Portugal…”

Salamanca 11 de julio de 2016.