Lunes, 11 de diciembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

37quinientos y la crítica innecesaria

A todo este turbulento entramado de desprecio ideológico se le suma la concepción de que los jóvenes no sabemos, no podemos, y no estamos recibiendo buenas influencias con nuestras propias decisiones

Una vez más, leer los comentarios de Ciudad Rodrigo Al Día me ha crispado. Esta vez lo ha hecho especialmente, porque he podido ver cómo se ha desacreditado por cuestiones infraideológicas, algo que ha sido lo mejor que nos ha pasado a los jóvenes de Ciudad Rodrigo desde la propia fundación de la ciudad allá por los romanos, o los vetones, o lo que los expertos opinólogos de historia que hay en el pueblo, que seguro que los hay y en los comentarios aparecen, determinen.

El leitmotiv del discurso A-crítico (¡porque ojalá esta gente supiese algo de discurso crítico!) palpitante, es la de cribar ideológicamente toda cuestión. Sea el arreglo de una calle, sea la organización de una feria, o sea permitir a los jóvenes decidir en qué se gastan la partida de dinero de la concejalía que les representa. A todo este turbulento entramado de desprecio ideológico se le suma la concepción de que los jóvenes no sabemos, no podemos, y no estamos recibiendo buenas influencias con nuestras propias decisiones.

Quiero decir con esto, que hay quien piensa, y lo manifiesta en alto porque mis propios oídos lo han escuchado, que lo que se hizo en la plaza del buen alcalde el sábado no es más que ruido, y aquello no era otra cosa sino una marabunta con olor a marihuana. De la misma forma, esta notoria gente, la cual piensa que los jóvenes debemos empequeñecernos ante ellos, porque a sí mismos se presentan como la experiencia, nos arguyen que debemos formarnos, y cuestionar; pero lo cierto es que  no lo permiten. -¡Habrase visto! Un niño de 17 años cuestionándome a mí; voz de la experiencia y la sabiduría- Justo eso es lo que piensan o manifiestan cuando se chocan con un chaval, impulsivo y voluptuoso que les cuestiona algo, sea lo que sea.

Repelente cultural para algunos, música de músicas para otros.

Me pregunto cuál habría sido la reacción de estos atascos humanos, que necesitan un embudo en sus vidas, y sobre todo en sus cerebros, para desobstruir la ingente cantidad de estupidez de la que disponen, si los jóvenes hubiesen elegido en vez de un festival de rap, uno de…yo qué sé, un concierto de Alban Berg y uno de Béla Bartók, con su correspondiente debate a partir de lecturas musicales de Adorno.

¡Qué habrían dicho semejantes animales! Sencillo; - ¡Qué se creerán estos jóvenes; hablando del dodecafonismo y el expresionismo Vienés, y comparándolo con la etnomusicología Húngara; mejor que se dediquen al reggaetón y a ir a la florida, pues para poco más sirven!-

Me sincero; y reconozco que este artículo es fruto de un arrebato personal, pero lo cierto es que para lo joven que soy, he discutido muchas veces; y para lo joven que soy, llevo, como la mayoría de los que estaban subidos en el escenario, escuchando rap mucho tiempo. Por primera vez me he sentido representado, como joven, en algo impulsado por la política local.  ¡ENHORABUENA 37QUINIENTOS!

Javier Ramos Pérez

Estudiante