Domingo, 17 de diciembre de 2017

Sostenibilidad del Sistema Sanitario

La mayor parte de los españoles son conscientes de que tenemos un magnifico sistema sanitario y que constituye uno de los pilares del Estado del Bienestar. También saben que este se basa en la calidad formativa de los profesionales sanitarios como determinante de su crédito social, progreso y proyección internacional. Pero esto no significa que no existan debilidades como la fragmentación provocada por la escasa coordinación, colaboración y lealtad entre los distintos Sistemas Autonómicos de Salud en su gestión y funcionamiento. En su crecimiento desde 1986 ha imperado la oportunidad, la falta de rigor y el populismo que ha conllevado una realidad nociva para la equidad, la no existencia de una cartera de servicios única y una tarjeta única, lo que implica que no existe corresponsabilidad con la misión de mejorar los niveles de Salud de los Todos los españoles con independencia de su origen geográfico y de donde cotice o pague sus impuestos.

El resultado de esta dinámica básicamente administrativa y política se pudo sobrellevar por estar enmarcada en una época de bonanza económica; pero ahora, en época de vacas flacas, toca gestionar para conseguir que el sistema sea sostenible y hacerlo con equidad y sin reducir la Calidad Asistencial y la Seguridad del Paciente.

Siendo consciente de la gran fortaleza de nuestro Sistema Nacional de la Salud (SNS), en mi opinión, presenta ya evidentes debilidades que suponen un riesgo para su sostenibilidad como son la atención a los pacientes crónicos y pluripatológicos por la falta de previsión en la organización de los recursos para atender la cronicidad. La falta de profesionalización de la gestión, ha conllevado a una falta de adecuación de la organización a su misión como subsistema social y a una insuficiente colaboración y coordinación entre los profesionales de los dos niveles asistenciales. Todo esto ha supuesto una excesiva demanda y utilización de los servicios sanitarios en general y de las urgencias hospitalarias en particular, convirtiendo al hospital en una puerta de entrada habitual al SNS cuando debería ser excepcional.

Estos componentes son importantes; pero desde mi punto de vista el mayor determinante de la insostenibilidad se debe al papel que juega la Sociedad y específicamente a la excesiva demanda y utilización que los usuarios y pacientes hacen de manera innecesaria por la falta de Educación Sanitaria y, específicamente, porque demandan atención y urgencias hospitalarias con temas triviales y leves que ponen de manifiesto falta de educación básica, sanitaria y, ausencia de sentido común. Todos estos servicios y prestaciones sin justificación clínica y vital evidente –sinurgencias- suponen un excesivo coste directo e indirecto que perjudica al SNS y a su mejora.

Los pacientes deben ser conscientes que si las demandas se multiplican cada año el SNS será insostenible y no habrá otro remedio que regular su oferta y demanda mediante copagos para que éstas no sean excesivas e incontrolables. Hoy muchas personas que justifican sus demandas en sus Derechos y en la gratuidad de las mismas; pero no en sus problemas por lo que son innecesarias y provocan costes que suponen además un riesgo para los pacientes graves por alterar el proceso asistencial.

La sostenibilidad del Sistema Nacional de la Salud (SNS) pasa por la responsabilidad y el compromiso social de todos sus protagonistas, administración, profesionales, usuarios y pacientes. Al paciente le toca ser responsable de su Salud y formar parte activa de sus autocuidados para gestionar sus problemas y enfermedades para reducir las visitas al Centro de Salud y al hospital y, sólo hacerlo, cuando realmente existen problemas graves y urgencia vital.

El SNS que disfrutamos permite tener garantizada la atención sanitaria para mantener el valor más preciado, la Salud. Su trascendencia es tanta, que su ausencia, impide trabajar, excluye socialmente y no permite disfrutar de Bienestar y de Calidad de Vida. Por tanto, hay que procurar no perjudicar la sostenibilidad de nuestro recurso más necesario, el SNS.

 

JAMCA