Viernes, 15 de diciembre de 2017

La cama

Furtivamente se me ha metido en casa una noticia de arte: que una “artista” inglesa (todavía no me he aprendido su nombre) ha vendido su “cama deshecha”, y he querido entender que no solo deshecha sino “hecha unos zorros”, por más de tres millones, de dólares, euros o libras, da lo mismo.

A veces me resulta difícil entender el arte, sobre todo lo que a mí no me parece arte. O quizá sea que cada vez entiendo menos al ser humano. Y creo que es difícil entender una cosa cuando se desnaturaliza, porque eso quiere decir que si se desnaturaliza ya no es lo que es, porque ser una cosa es tener una determinada naturaleza. Y creo que el hombre hace cosas que han perdido su naturaleza porque él mismo se está desnaturalizando, o lo que es lo mismo perdiendo su identidad, que es el problema de nuestro tiempo, tanto en el orden individual como el social y nacional.

Al perder su identidad el ser humano, sus obras, entre ellas las obras de arte, pierden también su identidad. El hombre en cuanto tal aspira a la belleza, al bien y a la felicidad, que los filósofos clásicos identificaban: la aspiración y consecución de la belleza y el bien conduce a la felicidad, suprema aspiración del ser humano. Y eso es lo que pasa, que al desnaturalizar las cosas no sabemos distinguir entre la belleza del arte y la suciedad de una cama deshecha, ante la que muchos se extasían, y si la subastan puede llegar a tres millones de euros.