Sábado, 16 de diciembre de 2017

¿Héroes o Villanos?

Poco a poco las banderas nacionales han ido abandonando ventanas, balcones, escaparates, etc.; nuestra selección de fútbol fue eliminada hace ya unos días del Europeo de Francia y claro la cosa pierde interés para una la “marea roja” mal acostumbrada a éxitos sin precedentes. Pero la dura realidad se impone, ya no somos lo que éramos en el mundo del balompié y cuando las cosas van mal pues ya se sabe que al perro flaco todo se le vuelven pulgas.

Criticas al seleccionador, mosqueos entre los jugadores, consejos de ese “entrenador frustrado” que todos llevamos dentro, incluso vaticinios de expertos de que ha finalizado una época. Pero si es así no cabe duda de que se ha tratado de una época gloriosa y sin precedentes que difícilmente se volverá a repetir. La selección de fútbol ha conseguido que el orgullo patrio recuperara fuerza, que enseñas y símbolos nacionales adornaran calles y plazas, que las terrazas de bares y restaurantes se llenaran de aficionados para seguir las evoluciones de los jugadores en pantallas gigantes, para gritas con sus goles, para celebrar sus triunfos en fuentes, para corear el nombre de “España” y vestir la camiseta roja. El fútbol mueve muchos sentimientos aparte de mucho, muchísimo dinero, desgraciadamente, son dos caras de la misma moneda. Los nuevos gladiadores son admirados y venerados aunque en muchos casos su valía deportiva no siempre coincida con su honestidad personal.

Tener un gran poder, supone tener una gran responsabilidad” aconsejaba a un joven Spiderman su anciano tío, en la película que hace unos días vi con mi nieto. Muchos deportistas, muchas de estas estrellas del fútbol no son consciente de ello. Tal vez sea porque, demasiado jóvenes, han alcanzado la cumbre de sus carreras profesionales con sueldos millonarios, con un poder mediático grandioso, y sin experiencia suficiente para gestionar un éxito que les viene grande. Cuando debieran ser modelos de conducta para muchos terminan por mostrar su cara más oscura.

Oscar Pistorius, el atleta sudafricano que nos asombró a todos por sus marcas mundiales en 100, 200 y 400 metros lisos a pesar de la doble amputación de sus piernas, que fue un ejemplo para todos de entrega y tenacidad, resulta que ha sido condenado a 6 años de prisión por el asesinato de su novia. En las redes sociales la gente se indigna y grita ¡sólo 6 años! Otros resulta que para lograr sus triunfos recurrieron a la utilización de sustancias ilegales y también los hay que ocultan sus enormes ganancias en paraísos fiscales o, como Leo Messi son condenados por fraude fiscal aunque alegó que él no sabía nada, que todo era cosa de su papa. La pregunta es, si tenía suficiente dinero para vivir tres vidas seguidas ¿por qué hacer estas cosas?

No estos personajes no han dado muestras de responsabilidad a pesar de tener un gran poder, han defraudado a muchas personas a muchos jóvenes que les habían convertido en sus “héroes” y tendrá ahora que superar su frustración. Tal vez nunca fueron lo que creíamos que eran y es que como decía el fundador de la compañía Ford Motor Company y padre de las cadenas de producción modernas, Henry Ford: El dinero no cambia al hombre, simplemente lo desenmascara. Si un hombre es naturalmente egoísta, avaro y arrogante, esto se manifiesta con el dinero. Pues es una pena, porque los tiempos actuales necesitan héroes, héroes en el más noble sentido del término.