Miércoles, 13 de diciembre de 2017

Diálogo

En estos días estamos oyendo hablar acerca de asesinatos y matanzas realizados en diversos países por varios grupos de yihadistas. En occidente nos estamos preguntando qué podemos hacer para evitar esas masacres y atentados terroristas. A cualquiera se le podría ocurrir que estas diferencias entre occidentales y musulmanes extremistas habría que resolverlas con diálogo. Pero ¿con quién dialogar si hay varios grupos autónomos, y enfrentados los unos con los otros entre los mismos musulmanes, siendo musulmanes la mayoría de víctimas de los atentados, simplemente por ser musulmanes de otras creencias diferentes de la de los integristas que se confiesan musulmanes auténticos, considerando a los demás musulmanes como creyentes traidores? Aparte de los incrédulos occidentales apartados de la auténtica religión.

Si habláramos de la situación de España, nos encontramos con que cada uno de los partidos políticos está cerrado en sus posiciones, y no parece que nadie esté dispuesto a ceder o por lo menos a dialogar sinceramente, con actitud de encontrar soluciones para el bien común de todos los españoles. Se necesita diálogo paciente para conseguir un gobierno capaz de sacar adelante, por lo menos, los presupuestos económicos para el próximo año. Diálogo, diálogo, diálogo. Esa es la clave. Y los partidos tendrán que pensárselo y aprovechar para sacar adelante algunas de las reformas más necesarias, como la ley de enseñanza, la ley electoral, la de heredero de la Corona, quizá la reforma de la ley del trabajo, leyes de control de los partidos o de sus miembros para prevenir el abuso de los bienes ajenos y propios de todos los españoles, o en la medida de aplicar los castigos que obliguen a devolver lo robado.

La oportunidad que se presenta es única y el mandato de los votantes españoles ha señalado perfectamente la orientación en la que abría que llevar adelante las negociaciones, de modo que se evite tener que volver por tercera vez a las urnas, cosa que a nadie le conviene, y menos que a nadie al pueblo español.

Precisamente en estos días pasados, de lunes a jueves, más de cien personas inscritas hemos estado reflexionando sobre el tema “Misión y diálogo interreligioso”. Las religiones tienen mucho que decir y que aportar para la convivencia entre las mismas diversas religiones, pero también tienen bastante que aportar a la convivencia social y a la paz entre las diversas ideologías y entre los distintos países para la obtención del progreso común y de la paz entre todos los pueblos.

La conferencia introductoria estuvo a cargo del secretario romano del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, el español y padre comboniano D. Miguel Ángel Ayuso Guixot. Y respondió perfectamente al tema anunciado sobre “Diálogo al servicio de la humanidad”.

Dª María del Carmen Lara Nieto, catedrática de la Universidad de Granada, disertó sobre “El hecho religioso: dimensión antropológica y sociológica”. Evidentemente el hecho religioso es una dimensión antropológica esencial de todo hombre, de hoy y de siempre. Pero, además, tiene su reflejo en la dimensión social y en la organización de la misma sociedad, de modo que pueden concurrir, cada una de las religiones y todas en su conjunto, para lograr el éxito en la convivencia y la paz entre los diversos grupos humanos y entre las diferentes naciones.

La doctora Dª Soha Abboud, especialista del tema en la Universidad Cumplutense de Madrid, nos ilustró clarividentemente sobre “Dos facetas actuales del diálogo enterreligioso en el islam”. Nos ayudó a comprender la complejidad del problema por la diversidad de ramas en el islam y por las tendencias radicales que vienen cultivándose en algunas de las ramas yihadistas de la misma religión, oponiéndose incluso a que ningún otro practicante del islam pueda entrar en diálogo con los irreligiosos occidentales.

Dª Verónica Nehama, judía, profesora de literatura y escritora, nos ilustró sobre las posiciones del judaísmo frente a las otras religiones, y especialmente la religión cristiana hoy. Partió de la consideración sobre el documento para el diálogo interreligioso del Concilio Vaticano II, que se titula Nostra aetate, “En nuestro tiempo”, cuyos cincuenta años estamos celebrando, así como los veinticinco de otro documento del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso y la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, titulado Diálogo y Misión. El título de la ponencia era “Nostra aetate, un punto de inflexión en las relaciones judeo-cristianas”.

Completan el ciclo de la Semana de Misionología de Burgos otras dos ponencias que contribuyen a abrir la posición hacia las religiones del Oriente: “Budismo e Induísmo: Diálogo hacia dentro y hacia fuera”; y nos ayudan a comprender la situación al interior de nuestro propio país: “Relación Estado Español y las Confesiones religiosas”, pronunciada por D. Jaime Rossell Granados, subdirector General de Relaciones con las Confesiones (del Ministerio de Justicia).

La Semana ha querido contribuir a abrirnos a las actitudes de diálogo, tanto entre las diversas religiones, como entre las diferentes ideologías, partidos políticos y países, incluida la Comunidad Europea. No hay otra solución para nuestro mundo que embarcarnos en el diálogo religioso y democrático en todas las direcciones sociales y humanas.