Domingo, 17 de diciembre de 2017

Un análisis de los resultados electorales del 26J.

Unas semanas después del resultado obtenido por los distintos partidos políticos sigue sobrevolando en los comentarios un cierto desconcierto por las sorpresas que nos han deparado las urnas. Algunas personas incluso, sobre todo en las redes sociales, se han lanzado a una campaña sin fundamento aduciendo un pucherazo electoral, como si el resultado global de las elecciones se pudiera manipular por parte del Gobierno de España. Tamaña majadería no puede servir de explicación a los resultados obtenidos en las nuevas elecciones del 26J, desde luego cabe reconocer en un análisis electoral toda una serie de razones que podrían aclarar los resultados.
En primer lugar, constatamos cuatro cuestiones, el crecimiento electoral del Partido Popular en casi 700.000 votos y sobre todo en las comunidades donde la corrupción de dicho partido ha estado más presente, además de Galicia.
En segundo lugar, comprobamos, el estrepitoso fracaso electoral de la coalición Unidos Podemos(Podemos+IU) que no solo no consiguió desplazar a la tercera posición al PSOE como afirmaban dogmáticamente todas las encuestas, sino que ha perdido más de un millón de votos.
En tercer lugar, hemos comprobado una vez más el fracaso de los comentaristas y analistas políticos que no han acertado sobre la composición de las Cámaras y los votos de los españoles.
Y en cuarto lugar, la resistencia electoral demostrada por el PSOE y Ciudadanos ante los ataques de Unidos Podemos y Partido Popular, El PSOE pierde unos cien mil votos y Ciudadanos algo más 376000 votos
Una vez dicho esto, intentaré ampliar mi análisis de los resultados electorales con alguna explicación de lo ocurrido.
Tenemos que partir para comprender los resultados electorales de una cuestión importante que ha condicionado las respuestas de los ciudadanos, la extrema polarización política que se manifiesta desde hace más de un año en la sociedad española, polarización que se relaciona con la ira ciudadana, consecuencia de la crisis económica y el incremento de los casos de corrupción que afectan mayoritariamente al Partido Popular y también al PSOE, junto con el notable crecimiento del populismo en España, un movimiento que por una parte se manifiesta antisistema y por otra aspira a cambiar el sistema sustituyendo un bipartidismo(PP-PSOE) por otro (PP-Podemos).
El ascenso del populismo no es exclusivo de España sino de toda Europa y se relaciona con la crisis política que afecta al sistema político y en especial a la socialdemocracia y los grupos de izquierda, además de la propia crisis de la Unión Europea.
En la polarización política española han influido además los medios de comunicación que han desarrollado una auténtica guerra de trincheras, se ha llegado a denominar “juego de tronos” a favor de sus protegidos, de la derecha o la izquierda, y las redes sociales que han intentado convertir en real las apreciaciones particulares de grupos mayoritariamente juveniles sobre la crisis de nuestra sociedad.
Dicha polarización aumentó con ocasión de las elecciones del 26J animada por el Partido Popular y por Unidos Podemos, cada uno con intenciones distintas.
 Para el Partido Popular ningunear al PSOE y su candidato y atribuir posibilidades de victoria a la coalición Unidos Podemos, considerada de extrema izquierda, antieuropea y antieuro, servía para movilizar entorno al PP, no solo a la derecha tradicional, y las clases medias sino también a ciudadanos de centro moderado que hubieran votado a Ciudadanos o también al PSOE pero que expresaron el voto útil con el PP ante la campaña de miedo. 
Respecto a Unidos Podemos tambien jugó al voto útil pero era una coalición que restaba no sumaba dadas las diferencias ideológicas y organizativas entre los socios IU y Podemos. Su ambigüedad programática, claramente populista, pedían un cheque en blanco ciudadano y su campaña de marqueting, no ofrecía  al elector una alternativa real de Gobierno, si a eso añadimos  los mensajes contradictorios de los socios de coalición, no extraña que le haya perjudicado entre las capas medias de la población. Y además, la farsa de la plurinacionalidad de Podemos  ha sido rechazada mayoritariamente en casi toda España, incluyendo Galicia. Finalmente, el aumento de la abstención por unas nuevas elecciones forzadas por Podemos  creó que no le benefició desincentivando parte de su voto del 20D. Todo lo cual explicaría el incremento electoral del PP. 
En este breve apunte sobre las elecciones hay que constatar en la resistencia electoral del PSOE, a pesar de la caída de votos, la mayor movilización del electorado socialista ante el miedo al llamado “sorpasso” de Anguita, lo cual no significa que la crisis de la socialdemocracia española esté en vías de solución ante la falta de una refundación necesaria del Partido Socialista. Respecto a Ciudadanos, es evidente que le ha perjudicado el voto útil a favor del PP, pero podría seguir creciendo si el Partido Popular, representante de una derecha tradicional, no se refunda también.